La eterna batalla

Disturbios en la Universidad Nacional. Los estudiantes del centro universitario salieron a protestar, según ellos, por la pasividad en el tema del cambio de reglamento.

Hacia las 11:45 a.m. de este martes sonó la primera explosión. Entonces, un grupo de personas encapuchadas salió a la calle gritando arengas apenas audibles entre los estallidos. Al poco tiempo arribaron los policías vestidos de negro, aquellos acorazados humanos, con el encargo de contener y repeler. La batalla comenzó, una vez más.

La Universidad Nacional volvió a convulsionarse, luego de las cerca de seis semanas de intensa agitación que se presentaron entre abril y mayo. Esta vez las razones, según los estudiantes, son la falta de actividad en el tema del cambio de reglamento y la elección de los nuevos decanos, que se realizó la semana pasada y con la cual están inconformes.

La calle 26, arteria crucial de la ciudad, fue cerrada en sus cuatro carriles. Desde ahí, los miembros del Escuadrón Móvil Anti Disturbios (Esmad) manejaron la situación mediante el uso de gas lacrimógeno. Los estudiantes, a su vez, respondieron con papas bomba y bombas molotov. Las cuatro tanquetas presentes en el lugar esperaban pacientemente su entrada en acción, casi como si no quisieran tomar parte en las acciones.

Una botella de fuego voló por los aires e impactó en uno de los vehículos, que perdió una llanta en el instante. La situación se tornó más tensa. Otro de los carros blindados irrumpió unos diez metros adentro del complejo educativo, para derribar unas barricadas instaladas por los manifestantes.

“Calculamos que en los incidentes participaron activamente unos 100 ó 150 muchachos, además de 200 observadores de la protesta. Teníamos informes de que dentro de la universidad había cinco galones de ácido, probablemente sulfúrico, como el utilizado en la Universidad Pedagógica. Afortunadamente no lo usaron, pues esto podría haber causado heridos”, informó el teniente coronel Ernesto Fajardo, comandante de la Fuerza Disponible.

Luego de que los manifestantes intentaron quemar el carro de un particular, hecho que impidió el dueño del vehículo junto con algunos de sus compañeros, la situación se fue calmando, consumiéndose a sí misma.

Después de cuatro horas de disturbios, sobre las 4 p.m., los ánimos se calmaron, los manifestantes retrocedieron y la policía se retiró del lugar. La calle 26 volvió a ser abierta y los vehículos circularon de nuevo, con alivio, por la vía. La calma retornó de repente, de la misma forma como se había ido.

 De todas formas, algunas fuentes estudiantiles aseguraron que sólo se hizo una pausa en la batalla, que ésta continuará cuando las autoridades y fuerzas del orden menos lo esperen, si su pliego de peticiones sigue siendo ignorado.