Gobierno Nacional se subió al metro

A través de un documento Conpes acaba de dar el aval para la gestión de un crédito por US$40 millones. Es el respaldo a la hoja de ruta de Bogotá para acabar con el caos en el tránsito capitalino.

Hace cinco días, el alto Gobierno aprobó uno de los documentos más esperados por la Administración de Bogotá y que inicia en firme la carrera por materializar la principal propuesta del alcalde Samuel Moreno: el metro para la capital.

A través del documento Conpes 3524, del 11 de junio, se autorizó que el Distrito adquiera un crédito internacional por 40 millones de dólares, que en un alto porcentaje se destinarán para los estudios iniciales del metro. Dichos recursos serán la columna vertebral para hacer realidad  este ambicioso sistema masivo de transporte, cuyo inicio de obras está previsto para el año 2011.

 Otra parte de los recursos se utilizarán para reformar el sistema de movilidad de la ciudad.
De esta manera, el Gobierno da el gran paso para la construcción del metro, pues será el codeudor de Bogotá y de paso se convierte en el aliado principal para impulsar el proyecto. Con el espaldarazo, el Ejecutivo vigilará los estudios iniciales del   megaproyecto, que deben comenzar antes de que acabe este año.
 
 Hasta el momento,  tanto los Ministerios de Hacienda como de Transporte y el Departamento Nacional de Planeación, habían expresado únicamente su voluntad de honrar las decisiones de los capitalinos, pero este hecho convirtió la idea del metro en una certeza. El tema del nuevo medio de transporte para la capital es una bandera del alcalde Samuel Moreno y generó hasta hace unas semanas diferencias con el gobierno nacional. En los ya cotidianos encuentros entre el presidente Álvaro Uribe y Moreno, este asunto ocupa el primer tema de la agenda.

 Pero el documento, conocido por El Espectador también prevé millonarios recursos para el gran revolcón que se espera tenga la ciudad con la entrada en funcionamiento de la primera línea del metro, que incluye solucionar el caos del tránsito, además de mejorar la gestión de Catastro Distrital y, de paso, potencializar las  finanzas de la ciudad, todo soportado en el Plan de Desarrollo Distrital. El Conpes, liderado por la directora de Planeación Nacional, Carolina Rentería, y Andrés Ecobar, subdirector, es además la hoja de ruta de la movilidad en Bogotá.

“En cumplimiento de las disposiciones del Plan de Desarrollo ‘Bogotá Positiva: para vivir mejor 2008-2012’, y dentro de los objetivos estratégicos de la ciudad, se ha definido la movilidad como factor de desarrollo, estableciendo como estrategia la


puesta en marcha del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), que incluirá como uno de sus principales componentes la construcción de la primera línea del metro de Bogotá”, reza el documento.

De acuerdo con el documento, el préstamo de 40 millones de dólares que será gestionado a un plazo de 17 años, se empezarán a desembolsar desde 2009 y hasta 2011. El primer año se destinarán para la movilidad, 5,21 millones de dólares. En 2010, US$8,25 millones y el último año de desembolso será por US$2,61 millones (Ver gráfico). Sin embargo, el Distrito aportará 22, 6 millones de dólares para completar el Sistema Integrado de Transporte Público.
 
Se destaca, en el  Conpes, que aunque Transmilenio ha contribuido para aliviar el pesado tránsito de Bogotá, pues  representa el 26 por ciento de los viajes en servicio público de la ciudad, no es suficiente, por eso “propone estudiar diferentes modos que se articulen con el SITP, propuesto”. Se busca también que el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) aumente su capacidad tecnológica para hacer seguimiento y control de la ejecución de los proyectos de inversión.
 Los recursos del crédito beneficiarían la red vial de la ciudad, pues se espera mejorar esta infraestructura para articular el nuevo sistema de transporte. “La insuficiencia de: recursos, bases de datos, herramientas técnicas óptimas para ejercer una intervención adecuada y una oportuna toma de decisiones, explican la deficiente cobertura”.

Otro gran componente de este Conpes es la reestructuración de Catastro, cuyos problemas han impedido la planeación adecuada de la ciudad y el recaudo necesario de impuestos y que a juicio de la actual administración, es “débil, técnica e institucionalmente. Esto ha conducido a que los procesos de actualización catastral en los últimos años no hayan entrado en vigencia. Como consecuencia de ello, más del 80% de los predios de Bogotá (1.760.000) no han sido actualizados desde la vigencia 2004”.

Este crédito por 40 millones de dólares, además de reordenar la ciudad de acuerdo con el nuevo Sistema Integrado de Transporte Pública, cuyo componente principal es la primera línea del metro, optimizará los ingresos de la capital, pues se busca, con lupa, ejercer un control más estricto a la evasión, la morosidad y a la elusión, a través de fortalecer la cultura   tributaria y la realización de programas de impacto sobre los contribuyentes omisos e inexactos, para lo cual se requiere contar con bases de información tributaria robustas y confiables.

Aunque este documento Conpes es el primer gran respaldo de la nación para la construcción del metro para Bogotá, aún no se ha definido qué porcentaje de la primera línea financiará, pues los recursos que le corresponden a la ciudad ya están comprometidos hasta el año 2016 en la realización de la fase tres de Transmilenio, pero es un avance muy importante porque se pasó de las intenciones políticas a los hechos y a los estudios técnicos.

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