Humedales en extinción

<p>Según la Secretaría de Ambiente, 11 de los 13 humedales de la ciudad han sido invadidos de manera ilegal.</p>

Cada vez que los funcionarios de la Secretaría de Ambiente llegan a hacer las respectivas inspecciones de control al humedal La Vaca, Fidel Adelmo Sánchez, conocido entre los miembros del Distrito como “El que se cree el dueño del humedal”, sale a defender “su predio”.

Este hombre, quien vive sobre lo que en la década del 50 fue parte de uno de los ecosistemas más importantes de la ciudad ,desde 2007 fue judicializado por la Fiscalía por ser uno de los principales sospechosos de realizar actividades de movimiento de tierras y amenazar a las autoridades.

Sánchez es uno de los propietarios de las 4.748 viviendas que se han establecido sobre el humedal en los últimos 30 años. Desde la década del 70, cuando comenzaron a llegar los habitantes, esta fuente de agua, que antes pertenecía a la cuenca del río Tunjuelito, ha sido víctima de las atrocidades del hombre.

Con las mismas prácticas de movimiento de tierras que han sido utilizadas desde la época de la Colonia, cuando Simón Bolívar le regaló a uno de los próceres de la Independencia todo lo que pudiera rellenar de la laguna de Fúquene, y que después replicó el ex presidente Olaya Herrera en los 30 mediante una ley nacional que les pagaba a los colombianos por rellenar humedales, los habitantes de este sector de la ciudad se han dedicado a desecar, rellenar con escombros y urbanizar el humedal.

“Antes Bogotá era un humedal gigantesco por el cual navegaban los muiscas para ir a sus lugares sagrados en los cerros, pero poco a poco los fueron rellenando para construir viviendas. Lo que la gente no sabe es que los humedales son el pulmón de la ciudad. Ayudan a regular el ecosistema, previenen las inundaciones y atraen nuevas especies”, dijo Ranulfo Cossio, encargado del hábitat en la Personería de Bogotá.

En este momento el humedal de La Vaca se ha convertido en 253 manzanas prediales de estratos 1 y 2. Lo que más preocupa a las autoridades ambientales es que de las 152 hectáreas con las que contaba en 1950, hoy, 58 años después,


solamente quedan 7,9. Según la Secretaría de Ambiente, el patrimonio ecológico del humedal es mínimo y las especies que lo habitan se reducen a algunas tinguas piquirrojas, garzas y tórtolas. Además, debido a la acelerada urbanización, sufre de sedimentación y contaminación.

Precisamente, debido a esta problemática, el pasado 16 junio el personero distrital, Francisco Rojas Birry, junto con miembros de la Secretaría de Ambiente y la Procuraduría General de la República, hicieron un recorrido por el ecosistema para establecer la situación ambiental del mismo y verificar que Corabastos, vecino del humedal, estuviera cumpliendo la Resolución 1001 del 9 de mayo de 2008, mediante la cual la Secretaría de Ambiente le impuso una medida preventiva por el vertimiento de aguas contaminantes. Ese día, el gerente de Corabastos se comprometió a trabajar en beneficio del humedal y aseguró que estaban cumpliendo con la normatividad.

Debido al alarmante panorama que encontraron los funcionarios del Distrito, en el que evidenciaron cómo la parte sur del humedal estaba invadida por casas, parqueaderos, cerramientos, rellenos de escombros y basuras, la Personería decidió comenzar un estudio de cada uno de los 13 humedales de la ciudad con el fin de conocer su estado actual, mitigar el impacto e identificar las principales problemáticas.

Recorrido por los humedales

Desde hace tres semanas, funcionarios de las alcaldías locales, la Secretaría de Ambiente, la Personería y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado se han dedicado a recorrerlos. Entre los factores que se evalúan están el grado de administración y vigilancia, la delimitación, las rondas, el estado de contaminación, la diversidad de especies y el grado de invasión urbanística que presentan.

Hasta el momento han visitado los humedales de Torca, Guaymaral, Tibanica, La Vaca, Córdoba, Juan Amarillo y Meandro del Say. Aunque la Personería presentará los resultados de este estudio hasta la próxima semana, cuando terminen con los


recorridos, una de las grandes conclusiones es la acelerada disminución del área de humedales en Bogotá. En este momento, la ciudad solamente cuenta con 600 hectáreas de las 5 mil que tuvo en el pasado.

“Después de recorrer algunos humedales vemos con preocupación la forma en la que algunos han sido rellenados y contaminados. Lo peor es que estos procesos de deterioro llevan muchos años”, explicó Cossio.

Por su parte, Juan Antonio Nieto, secretario distrital de ambiente, aseguró que trabajan en una resolución que sancionará a aquellos que cometan delitos ambientales. También aclaró que la meta en este cuatrienio es recuperar 50 hectáreas de humedales y que el Distrito ya ha suscrito una serie de acuerdos y normas para garantizar la protección de estos ecosistemas.

“Tenemos situaciones complicadas en algunos humedales, como es el caso de La Vaca, en donde ya se puede ver el espejo de agua en una zona, pero todavía falta intervenir el resto del sector. Sin embargo, no es cierto que no hayamos avanzado. En este momento estamos trabajando en los planes de manejo ambiental de los humedales, y en el Distrito existe una política de humedales”, dijo Nieto.

En los últimos años, si bien algunos de estos ecosistemas han sido invadidos por las urbanizaciones, otros han podido ser recuperados gracias a la labor de vigilancia y control de los vecinos y las autoridades. Casos como éstos se presentan en el humedal de Córdoba, La Conejera, Juan Amarillo, Niza y Santa María del Lago, en donde los vecinos han entendido la importancia de preservar estos lugares.

Por el momento, las aves han dejado de migrar hasta algunos humedales de Bogotá, como es el caso de La Vaca, pues en vez de agua y vegetación se encuentran con bloques de cemento y redes de alumbrado público. Para la Secretaría de Ambiente y algunos ciudadanos amantes de la naturaleza la aprobación de los planes de manejo ambiental son la última esperanza.

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