Los ausentes del Concejo de Bogotá

Pese a que reciben $860 mil por sesión, los concejales de la capital  no son el mejor ejemplo de puntualidad y cumplimiento. El presidente del Cabildo, Hipólito Moreno, amenazó con no pagarles a los indisciplinados. ¿Quiénes son los más vagos? José J. Rodríguez y Gustavo Alonso Páez. ¿Y los más juiciosos? Humberto Quijano y Martha Ordóñez.

A las diez de la mañana del lunes nueve de junio, Hipólito Moreno, presidente del Concejo de Bogotá, al ver que no se completaba el quórum para dar inicio al último día de sesiones ordinarias en la Comisión de Gobierno, tomó el micrófono, y con tono vehemente anunció que no se les pagaría a aquellos cabildantes que no asistieran a las sesiones. Acto seguido, con el balance de gestión del primer período de 2008 en sus manos, anunció que tan sólo se habían aprobado nueve proyectos de los 180 en lista, y 10 de las 400 proposiciones.

“Este es un llamado para autorregularnos, empezando por mí, y entregarles el tiempo necesario a los que nos eligieron. En muchas ocasiones el debate de los proyectos no culmina porque en el momento de la votación no hay quórum. Muchos solamente atienden lista y se retiran”, dijo Moreno.

Ante el llamado de atención, los concejales se dividieron: unos protestaron por la “extrema” medida y otros, por el contrario, encontraron pertinente la propuesta de Moreno. “En este momento el tema del ausentismo es algo muy complicado y lo peor es que los nuevos concejales cogieron las mismas mañas”, dijo Carlos Alberto Baena.

Según el Decreto 1421 del 98, “A los concejales se les reconocerán honorarios por su asistencia a las sesiones plenarias y a las de las comisiones permanentes”. En la misma ley se establece que “sus honorarios serán iguales a la remuneración mensual del Alcalde Mayor, dividida por 20, equivalente a $860 mil pesos por sesión.

“Amparados bajo esta ley, que solamente exige la asistencia en la sesión, algunos han cogido la costumbre de esperar hasta que tomen lista o firmar a escasos minutos de que termine el debate”, dijo Humberto Quijano , el concejal que registró más asistencias en el informe “Bogotá cómo vamos”, correspondiente al primer período de 2008.

En este informe se establecieron los porcentajes de asistencia de cada uno de los 45 concejales medidos por tiempo total, tanto en las plenarias como en las comisiones, y minutos permanecidos. Entre los concejales con mejor asistencia se encuentran Martha Esperanza Ordóñez, Segundo Celio Nieves, Carlos Alberto Baena y Carlos Roberto Sáenz.

Con los registros se pudo establecer que José Juan Rodríguez, del Movimiento Alas Colombia, es uno de los que menos se presenta a los debates. “Creo que se debe reflexionar sobre qué significa realmente asistencia. Muchas veces hay concejales


que se la pasan toda la mañana ahí sentados, pero ni siquiera ponen atención. Además, nosotros tenemos parlantes en las oficinas por los que se transmiten los debates, y así uno puede ir desarrollando otras actividades y bajar en el momento de la votación”, se justificó Rodríguez.

En la lista de los ausentes también se encuentran Gustavo Alonso Páez, Fernando López Gutiérrez, Ángela Benedetti y Darío Fernando Cepeda Peña. Según los concejales, las mediciones de asistencia se hicieron teniendo en cuenta la presencia tanto en las plenarias como en las comisiones, de las que ellos ni siquiera hacen parte. “Yo, por ejemplo, no pertenezco a la Comisión de Gobierno y por eso no asistí a los debates. Personalmente creo que ésta no es la forma de medir el trabajo de un concejal, porque además de estar acá sentados tenemos que atender las quejas de la ciudadanía y proponer proyectos de acuerdo”, dijo Benedetti.

Por su parte, Fernando López reconoció que asume su responsabilidad. “Los primeros meses del año estuve más relajado, pero asistí a todos los debates del Plan de Desarrollo”.

El concejal más cumplido

Humberto Quijano Martínez, un hombre regido por la disciplina militar, aseguró: “A mí me pasa lo de los británicos, me gusta llegar antes de los compromisos, eso se lo aprendí a mi papá”. Todos los días Quijano llega a las nueve en punto de la mañana al recinto, minutos antes que la mayoría de sus colegas, y se sienta a revisar los temas a discutir , mientras espera pacientemente a que se llene la sala para dar inicio a la sesión del día. Este abogado de la Universidad Externado de Colombia, ex magistrado del tribunal superior militar, y uno de los ponentes del proyecto que busca que Bogotá tenga 30 localidades en vez de 20, asegura que el llamado de atención de Hipólito Moreno es pertinente.

“Yo aprendí que al primero que le debo dar cuentas es a Dios y que lo que me gano me lo tengo que ganar trabajando, y no contestando una lista y después escondiéndome”. Confesó que le molesta la impuntualidad y que le preocupa que en el Concejo de Bogotá esté ocurriendo el mismo fenómeno del ausentismo que en el Congreso. Resaltó que aunque por lo general es el primero en llegar al recinto, el concejal Orlando Castañeda Serrano también es muy cumplido. “La mayoría llega 15 o 20 minutos después de iniciada la sesión”.

Para el presidente del Concejo de Bogotá, el tema de la asistencia es de compromiso con la ciudadanía. “Lo que hice fue hacerles un llamado fraternal a participar activamente de los debates, pero si la situación sigue así, aunque la resolución de no pagarles es extrema, estoy dispuesto a efectuarla”. La próxima semana los representantes de cada partido se reunirán para llegar a acuerdos políticos con el fin de garantizar mayor participación en las sesiones. Sin embargo, no han puesto fecha exacta y, mucho menos, la hora: Temen que algunos lleguen tarde.

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