Los taxistas, divididos en su protesta

El secretario de Movilidad informó este jueves que ya firmó un contrato para monitorear a los vehículos de transporte público ilegales.

El jueves en la noche, pocos minutos antes de la hora cero pactada por algunos taxistas para comenzar a bloquear la ciudad, las divisiones internas entre los distintos grupos  se habían agudizado. Unos, radicales, se cruzaban mensajes por sus radioteléfonos en los que la premisa era “le vamos a demostrar al alcalde Moreno que nosotros no hablamos paja, que tenemos el poder suficiente para parar la ciudad”.

Otros intentaban disuadir a los revoltosos, tratando de convencerlos de que la Secretaría de Movilidad y el Distrito les habían cumplido hasta cierto punto. Como dijo uno de ellos, que prefirió el anonimato: “Como representante del gremio, yo no estoy de acuerdo con el plantón, porque se han abierto mesas de negociación. En varias de ellas ha habido lentitud y diferencias y ha habido más que todo una demora, esa es la inconformidad, los temas  que se están tratando en el comité no son fáciles de solucionar y nosotros tenemos la fe de que se  van a solucionar en algún momento, aunque todavía queden muchas cosas que faltan por aclarar y confrontar”.  Su postura, de todas formas, era de apoyo hacia el gremio. “Si se toma la decisión de parar, vamos a parar”.

La historia subterránea del paro, que se ha ido posponiendo una y otra vez, empezó a escribirse a comienzos de año, cuando varios de los líderes sindicales de taxistas le pidieron al Alcalde y al secretario de Movilidad, Luis Bernardo Villegas, que se sentaran a negociar con ellos algunos  puntos álgidos. Según Villegas, “llevamos tres meses conversando, discutiendo, llegando a acuerdos. Los puntos fundamentales son tres, y hemos avanzado, más allá de lo que algunos digan: el primero tiene que ver con los taxis piratas. Desde hace rato se les informó que eso se solucionaría, pero de la forma más eficiente, que es con tecnología de punta. Acabamos de suscribir un contrato por 6.300 millones de pesos para instalar dispositivos electrónicos que señalarán a los taxis legales y a los ilegales, y gracias a esos controles en septiembre ya habremos realizado el censo. El segundo punto es obvio, y tiene que ver con la ley. Nosotros en la Secretaría no les podemos condonar a los taxistas sus comparendos así como así. El tercer asunto, el de la seguridad, va  mejorando, muchos taxistas incluso lo admiten”.

Para Fredy Contreras, presidente de la ONG Ayudaltax, no les han solucionado nada. “Hemos salido con bombas blancas, nos hemos sentado al frente de los carros, hemos hecho caravanas y de todo, pero no, nada de nada. Nos metieron 22 mil carros ilegales y nos contestaron que era un error de digitación. Estamos cansados de que nos tomen del pelo, ya se vencieron los plazos. Protestamos por las camionetas blancas ilegales y moto taxis, además no han hecho el censo de taxis, pero sí nos ponen pico y placa para meter más carros y ahora hay más de 26 mil taxis ilegales en Bogotá. En  el tema de seguridad nos han cumplido más o menos, hay retenes, pero a medias”.

El jueves, en horas de la tarde, Contreras les informaba a sus colegas que el paro se iniciaría en las Américas con Ciudad de Cali. La última vez que él mismo había anunciado una “protesta pacífica” fue para el 16 de junio. Habló, por aquel entonces, de que el 90 por ciento del transporte público en Bogotá se plegaría a la jornada, y dio cifras cercanas a los 25 mil vehículos,


entre taxis, colectivos, buses y camiones. Sin embargo, nada ocurrió. Según los taxistas, porque lo importante es tomar por sorpresa a la ciudad. De acuerdo con fuentes de la Policía, porque hubo operativos importantes que los disuadieron. Al respecto, el coronel Yesid Vásquez, subcomandante de la Metropolitana,  decía: “Nosotros hemos asistido a varias reuniones en las madrugadas y sabemos que ese bloqueo es la estrategia que están utilizando para presionar. Acá es fundamental el diálogo, pero si persisten en su idea, se montará un buen dispositivo para evitar los bloqueos”.

El paro del 2000

El último gran paro que recuerdan los bogotanos se organizó en diciembre del año 2000, cuando comenzaron a circular los primeros buses del sistema de Transmilenio. Duró más de 24 horas. Se presentaron decenas de casos de niños atascados en trancones sin fin. La Policía retuvo a 128 manifestantes e inmovilizó 72 buses. Las pérdidas materiales ascendieron a tres mil millones de pesos. El alcalde, Antanas Mockus, se mostró inflexible en su postura de que por la fuerza no negociaría, y no negoció hasta que la situación volvió a la calma.

Las “protestas” previstas para hoy fueron calificadas por Samuel Moreno como de “injustificadas”. Sus razones son las mismas de su secretario de Movilidad, por supuesto. Un sector de taxistas cree en él. “Tenemos fe en que dentro de muy poco va a haber mesa de nuevos diálogos con el Alcalde. El tratado que hicimos el 4 abril era para que nos dieran soluciones en 15 días, o  máximo en un mes y ya se cumplió ese plazo, pero uno sabe y tiene que comprender que llegar a este tipo de acuerdos es muy difícil y que toma su tiempo. Para nosotros, en este momento no es bueno ni sano amenazar con que vamos a hacer un paro cuando estamos haciendo las mesas de negociación; un paro se hace cuando todos los líderes y el gremio estamos de acuerdo, esta vez no es así. Por otra parte, hay que decir que desde el 4 de abril se han sacado cosas muy importantes, como que nos van a reconocer los derechos de reposición de los carros que se ha demostrado están legalmente inscritos”.

Otro sector de los taxistas, sin embargo, no le cree a Moreno Rojas. Dicen que les ha fallado, que se han dilatado las soluciones, que los enreda. Ellos son los promotores del paro, pero tal vez, como dijo ayer en la tarde Villegas, sólo “son unos cuantos, dirigidos por un solo señor, Hugo Ospina, que lo que busca son prebendas especiales para él y su grupito”.

En Cifras

50 mil

taxis legales tiene Bogotá. De este trabajo dependen aproximadamente 200 mil personas.

26 mil

taxis ilegales trabajan en la ciudad. Según el gremio de los taxistas, la mayoría son vehículos con placas de Soacha que, según la ley, no tienen permitido trabajar en Bogotá.