Nueva fórmula para salvar hospitales

Los signos vitales de la red hospitalaria de Bogotá mejoraron
ostensiblemente en las últimas horas gracias a un acuerdo que se abre
paso entre la Nación, el Distrito y la Gobernación de Cundinamarca para
evitar el cierre de la Clínica Materno Infantil y el Hospital San Juan
de Dios. <br />

La idea, que comenzó a tomar forma ayer, en el comité de seguimiento al caso de los hospitales pretende integrar esas instituciones con otras como el Cancerológico, el Federico Lleras y la Samaritana.

Todos ellos formarían parte de una gran “zona franca de salud”, que funcionaría con activos de la Nación y recursos de empresarios privados. Cundinamarca aportaría los inmuebles —avaluados en cerca de $70 mil millones cada uno— y otros activos de la Beneficencia; la Nación, recursos adicionales, y la empresa privada pondría los operadores. El proyecto costaría más de tres billones de pesos, a cambio de lo cual la ciudad se quedaría con el complejo de salud más grande de América Latina.

El gobernador de Cundinamarca, Andrés González, comenzó a ambientar la propuesta hace varias semanas en el alto gobierno. Se la propuso al presidente Álvaro Uribe en el municipio de Quetame, a finales de mayo, cuando fueron a brindar ayuda a las familias damnificadas por el terremoto del 24 de ese mes. Luego se reunió con el ministro de Protección, Diego Palacio, a quien también le sonó la idea. Y, finalmente, en la reunión de ayer, el procurador general, Edgardo Maya, anfitrión del comité de seguimiento al tema, también le dio su beneplácito.

Lo que más les gusta a los integrantes del Comité es que así no se quedarían exclusivamente en el cumplimiento de la más sonada orden de la Corte Constitucional de pagar las deudas de los dos centros asistenciales, sino que viabilizarán la de su resurgimiento. Hace mes y medio la Corte les ordenó pagar las deudas de las entidades en proporciones cercanas al 50% (la Nación), 25% (el departamento) y 25% (el Distrito). Sólo la deuda laboral de las dos instituciones vale más de $300 mil millones.

Ahora que las partes están por fin de acuerdo en la solución a uno de los dramas sociales que más afecta a la ciudad, lo que sigue es esperar a que se pongan de acuerdo en cuanto a las responsabilidades de cada una en desarrollo de la propuesta. Y como el tema es de recursos, podrían presentarse nuevas diferencias entre ellas.

Falta mucho entonces para saber qué pasará con los hospitales, pero comienza a haber pistas sobre el proyecto de salvación: por un lado, será semejante al usado para la reestructuración de los hospitales de Cundinamarca y, por el otro, garantizará el cuidado de las edificaciones actuales, verdaderas joyas de la arquitectura francesa.

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