Transmilenio, a $1.500 desde este viernes

Tanto los buses, busetas y ejecutivos de la ciudad, como el Transmilenio, tendrán un incremento de 100 pesos por pasaje. Para los taxis fue aprobado un aumento de tres pesos sobre el valor de la unidad, que estaba en 59.

Horas antes de que el jueves en la mañana el secretario de Movilidad, Luis Bernardo Villegas, anunciara ante un enjambre de cámaras y micrófonos que a partir de hoy los pasajes del transporte público en la capital subirán 100 pesos, ya en los alrededores de la Terminal de Transportes y en las calles cercanas a las empresas del ramo, algunos vendedores ambulantes ofrecían por cuatro mil pesos el cartón con las nuevas tarifas para los taxis. Como decía Julián Moncada, uno de los líderes del gremio de los taxistas: “Son cartones falsificados, por supuesto, porque los reglamentarios se demorarán ocho días hábiles en estar listos, aproximadamente, y mientras no los tengamos, no podremos cobrar el incremento”.

Situaciones parecidas se vivían desde el miércoles en la tarde en Soacha y algunos barrios del sur de Bogotá con las calcomanías para las busetas y ejecutivos, aunque el problema de las falsificaciones era lo que menos le preocupaba a los transportadores. Ricardo Ospina, directivo de Apetrans, comentaba ayer en la tarde: “Acá todo el mundo se llena las manos, menos nosotros.

Directamente, al que más le conviene el alza es a Transmilenio porque está generando pérdidas. Por el derecho a la igualdad el Distrito dice que no le puede subir sólo a Transmilenio, sino también al servicio colectivo para que haya democracia, pero con ello a quien  golpea es al usuario. Para nosotros, los del servicio colectivo, por la cantidad de vehículos y la sobreoferta que tenemos, el negocio no es rentable y el aumento de las tarifas no nos beneficia. Muchos no lo saben, pero a los del gremio nos toca llevar a la gente por lo que nos ofrezcan, 500 ó 700 pesos; además, tenemos que competir con carros piratas como los de Soacha, y ése es uno de los puntos graves de nuestros reclamos”.

El secretario de Movilidad anunció la medida y dijo: “Nosotros creemos que ese incremento se acomoda perfectamente a la situación actual de la capital y el incremento beneficia a los transportadores”.

El alcalde Samuel Moreno había adelantado desde hace un mes que se estaba evaluando la posibilidad de autorizar el incremento, porque el sector se ha visto afectado por los precios del petróleo.  Aseguró en ese momento que ya no se trataba de una decisión política sino técnica y que el gobierno era consciente del impacto que había generado en el gremio de


transportadores el alza en los precios del combustible. “Sabemos que esto ha impactado en el precio del diesel y la gasolina. Por eso esa decisión se está evaluando”, dijo entonces.

A comienzos de marzo pasado, la situación había llegado a sus índices más preocupantes. El ministro de Minas, Hernán Martínez Torres, aseguraba que “por ahora no se contempla una variación en el sistema de reajuste mensual de los precios de la gasolina y del acpm, que de acuerdo con las provisiones del Gobierno, seguirán siendo entre 80 y 100 pesos”. Sin embargo, no descartaba que de continuar el alza en los precios del petróleo en el mercado mundial se tuvieran que aplicar incrementos mensuales de 200 y 300 pesos.

“Aunque el alza es un poco inferior a la que buscábamos —dijo ayer Julián Moncada—, nos beneficiará, porque el combustible ha subido mucho y en ese sentido la Alcaldía ha sido consciente de nuestras dificultades y necesidades”. Muy a pesar de que tanto Moncada como sus colegas del sector de los buses están seguros de que el aumento en las tarifas hará que se disparen los precios de la canasta familiar, creen que no había otra alternativa. “Mucho peor sería que subiera todo menos el transporte”, puntualizó.

El último aumento en las tarifas del transporte entró en vigencia hace un año, el 20 de julio. Por aquel entonces el alza fue de 100 pesos e incluyó los pasajes para el  Transmilenio, sistema que comenzó a funcionar en el año 2000 en Bogotá y cuyos tiquetes tenían un valor, en un principio, de 800 pesos. En siete años, el pasaje ha subido 700 pesos, es decir que prácticamente ha duplicado su valor, contra un aumento del 42 por ciento en la canasta familiar, lo que significa que está 300 pesos por encima de lo que debiera. Como decía ayer un habitual pasajero del sistema. “Todos esos aumentos lo llevan a uno a pensar que Transmilenio tiene corona. ¿Los usuarios normales no tenemos derecho a opinar? ¿Nos suben los tiquetes cada vez que se les antoja?”  

 

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