Tunjuelito sigue inundado

Los expertos fumigan con frecuencia, pero crece índice de enfermedades por picaduras. El Ejército usó parte del agua sucia para apagar incendios en los cerros orientales.

El 9 de junio de 2002 el caudal del río Tunjuelo creció 150 veces, rebosó los sistemas de contención de Usme y se desbordó en la cuenca media, en la zona de explotación minera de Tunjuelito, y tapó hasta tres metros de altura 600 casas de 22 manzanas, muchas de las cuales siguen deshabitadas y sin valor comercial.

Los lugareños se salvaron de una tragedia mayor gracias a las enormes excavaciones mineras de la Fundación San Antonio (de la Arquidiócesis de Bogotá) y las multinacionales Holcim y Cemex. Allí fueron a parar 25 millones de metros cúbicos del agua contaminada del río que habrían podido acabar con la zona.

Pero esas enormes cárcavas que ayer les salvaron la vida, hoy son fuente de un nuevo problema: la mina Pozo Azul (en la Escuela de Artillería) y una de la Fundación San Antonio siguen contaminadas y son hogar de miles de insectos que dispararon el índice de enfermedades cutáneas en la zona, especialmente en los niños.

Para desocupar Pozo Azul se necesita que Distrito y Ejército concreten un acuerdo que permita bombear el agua. Pero también hay que limpiar el río, que de todas formas sigue arrojando aguas contaminadas a las minas.

El Ejército se llevó en helicóptero parte de esa agua para apagar incendios en los cerros orientales. La medida fue suspendida por el peligro que representaba para la ciudad y hoy todo apunta a que el caudal del río será modificado de nuevo, ahora para limpiar la putrefacta cantera.

Millonaria demanda

Tras las inundaciones de 2002, las empresas mineras demandaron al Distrito por más de US$10 millones, por los daños ocasionados. Cemex tiene previsto finalizar su actividad en el lugar dentro de cuatro años, cuando se agotará el material de extracción de la cuenca del río, de la que extrae mensualmente 200 mil toneladas de grava, que valen $6.400 millones. Con ese recurso pétreo se edifica el 90% de Bogotá. Las cementeras quieren construir un parque más grande que el  Simón Bolívar cuando terminen la extracción, pero antes deben ponerse de acuerdo con el Distrito sobre el futuro del río, cuyo eventual cambio de curso estudia la Alcaldía de Bogotá.

34279

2008-08-25T21:03:00-05:00

article

2008-08-25T23:25:46-05:00

none

Élber Gutiérrez Roa

Bogotá

Tunjuelito sigue inundado

25

2226

2251