Un santo recorrido

Para vivir esta tradición en Bogotá, sólo hay que visitar el Jueves y Viernes santos las iglesias más representativas.

La tradición forma parte de la herencia española. Entre la noche del Jueves Santo y la mañana del Viernes Santo, miles de fieles católicos saldrán a cumplir el sagrado compromiso de todos los años: la visita a los  templos para adorar y rendir honores al Santísimo Sacramento. Un recorrido bendito, colmado de excelencia —el siete simboliza perfección en las costumbres judías—, que incluye el vía crucis, o camino de la Cruz, que se refiere a los distintos momentos vividos por Jesús desde que fue arrestado hasta su muerte.

Quien desee ver de cerca el rito en Bogotá, para vivirlo o para conocerlo simplemente, sólo tiene que pasar durante esos dos días “benditos” por algunas de las iglesias más representativas de la ciudad. La ruta no puede dejar de incluir la Catedral Primada, el mayor templo católico de Colombia, en el corazón de la capital.

La Capilla del Sagrario, la Iglesia de la Veracruz, Museo Santa Clara, la de la Candelaria y la del Carmen. El templo de San Francisco, la Capilla del Rosario, la iglesia de San Agustín, San Juan de Dios y la Concepción...

En realidad, si se es creyente, por esta época cualquier oratorio resulta bueno para adorar a Dios.

Iglesia de la Candelaria

Calle 11 con Carrera 4

Iglesia y convento. Uno de los oratorios cuyo paso es obligado para los fieles católicos por esta época. Forma parte del grupo de tres conjuntos conventuales santafereños que se salvó de las demoliciones que se realizaron en el siglo XX. La construcción del templo actual se inició en junio de 1686.

La Tercera

Calle 16 con Carrera 7a

Una joya de la arquitectura religiosa colonial de Bogotá. Su nombre tiene dos explicaciones posibles: la primera tiene que ver con que entre la Avenida Jiménez y la calle 16 con carrera séptima se encuentran, además de esta iglesia, las de San Francisco y la Veracruz. La otra es la versión oficial que cuenta que la designación proviene de los fundadores de la Tercera Orden Franciscana Seglar.

Catedral Primada, el Templo Mayor

Carrera 7 con Calle 11

Debido a terremotos y errores arquitectónicos fue reconstruida varias veces entre 1538 y 1823. Es la sede de la Arquidiócesis. Una catedral neoclásica, cuya edificación actual inició su construcción en 1807, con planos de Fray Domingo de Petrés. Cuando el religioso murió, en 1811, el interior del templo había sido terminado, pero no tenía revestimiento y en la fachada faltaban las torres que, en 1827, debido a un terremoto, cayeron destruidas. El arquitecto español Alfredo Rodríguez Orgaz la restauró.


Santa Bárbara

Carrera 7 No. 5-26

A fines del siglo XVI era una de las parroquias más importantes de la naciente ciudad. Originalmente era una nave y con el tiempo se le añadieron capillas a lado y lado. Estos días santos son la mejor excusa para admirar en el presbiterio su tabernáculo en forma de templete y el sagrario.

San Agustín, la iglesia de los enfermos

Carrera 7 con Calle 7

Se ha convertido, a lo largo de los últimos años, en un templo al que tradicionalmente llegan a orar personas que llaman la buena salud. El 9 de abril de 1948 fue escenario de combates entre liberales y conservadores. Está ubicada justo en frente de la residencia del Presidente de la República y su claustro principal fue demolido para erigir el Palacio de los Ministerios, actual sede del Ministerio de Hacienda.

La Veracruz, una de las primeras

Calle 16 No. 7-19

La historia cuenta que fue una de las primeras iglesias construidas por los conquistadores en Santa Fe, en el año de 1546, ocho años después de la fundación de la ciudad. Fue ampliada por la Hermandad de La Veracruz en 1631, pero el terremoto de 1827 la destruyó en un gran porcentaje. Se declaró Panteón Nacional porque ahí están los restos de algunos mártires fusilados durante la reconquista española. A sus alrededores se ubican tradicionales negocios dedicados a la venta de artículos para pescar.

San Francisco, la más antigua

Carrera 7 con Avenida Jiménez

Este lugar de recogimiento abrió sus puertas en 1566. Un terremoto en 1785 lo averió seriamente, pero tiempo después se le realizó una fiel reconstrucción. Recientemente, su interior y parte de su fachada fueron modificados, al punto de que apenas queda intacto su frente principal, la torre y el presbiterio.

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