Relevos generales

Los sucesos más graves que tuvo que enfrentar Palomino fueron el secuestro del niño Joel Paolo Pinto, y el asesinato de Javier Andrés Pulido Díaz en el portal norte de Transmilenio a comienzos del año pasado.

Los sucesos que precipitaron al general Rodolfo Palomino hacia las primeras planas de los diarios, y en general, hacia los espacios  más importantes de los medios de comunicación durante los 23 meses en los que fue el Comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, tuvieron como eje la inseguridad de la capital. El más dramático ocurrió el 29 de diciembre de 2007, cuando un hombre fue asesinado en pleno portal norte de Transmilenio. El más angustiante aconteció el 28 de mayo de 2008, cuando un niño llamado Joel Paolo Pinto fue secuestrado en Bogotá. “Fui feliz al poderle dar a la familia la noticia de que lo habíamos rescatado”, dijo por aquel entonces el general.

Tiempo atrás, unas cuantas divergencias de criterio y de acción con el alcalde Samuel Moreno Rojas, y su dependencia institucional del ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, lo habían ubicado en el centro de las polémicas, por diversas declaraciones cruzadas, que terminaron con una citación del Ministro a un consejo de seguridad en la ciudad sin el alcalde, pero con Palomino. Las relaciones comenzaron a agriarse, hasta el punto de que unos días después, la noche en la que estallaron en Bogotá cuatro petardos en diversos lugares, la secretaria de Gobierno, Clara López Obregón, declaró que el modus operandi había sido distinto del de los anteriores atentados. Palomino había sugerido que se debían a ataques de las Farc.

Aquella fue la última fisura de la historia. Ni Palomino ni Moreno Rojas ni Clara López volvieron a tocar el tema. En adelante se presentarían ante la opinión pública como un equipo cohesionado que trabajaba por la seguridad de Bogotá. Los índices de asesinatos y robos empezaron a descender, más allá de las discusiones que intentaban generar los representantes Nicolás Uribe y David Luna, quienes aseguraban, datos en mano, que en Bogotá había crecido la inseguridad. Incluso, 15 días atrás, Moreno Rojas, Palomino y López acudieron al Congreso para responder ante los legisladores por sus políticas de seguridad. El Alcalde fue la voz cantante y sonante del debate, y entre cifras y conceptos, dijo que Bogotá era la cuarta ciudad más segura de América Latina, aunque también aseguró que los factores que producían brotes de inseguridad no eran fáciles ni de detectar ni de solucionar.

Este viernes, en horas de la mañana, el director de la Policía, general Óscar Naranjo, informó que el próximo martes habrá una serie de cambios sustanciales dentro de su institución. Uno de ellos, el más trascendente para Bogotá, será el traslado de Rodolfo Palomino, quien pasará, presumiblemente, a la Dirección de Tránsito y Transporte en reemplazo del general Luis Alberto Moore.

Palomino habló sobre su paso por la comandancia de Bogotá. Entre otras cosas, dijo: “Uno queda satisfecho, pero siempre con el deseo de haber logrado más. Yo creo que hay un trabajo que se ha querido hacer con el corazón, con todo el deseo de hacerlo bien y ya Dios nos ha dado esta inmensa fortuna”. También aclaró que él respetaba las decisiones de sus superiores, pues “las acatamos y siempre sabemos que son para bien, no solamente de la institución sino de la comunidad”, que esperaba que se disminuyera en el país la impunidad, con la debida judicialización y penalización de los delincuentes que se encuentran capturados, y les agradeció a sus compañeros de trabajo porque “ellos son testigos fieles del esfuerzo de este gran equipo humano”.

El viernes, sobre el mediodía, Palomino estuvo en la procesión que organizó el cardenal Pedro Rubiano Sáenz por la carrera séptima de Bogotá. El cardenal se refirió a él como “un hombre que ama a Colombia, que vive su compromiso con el país como policía y en el servicio a la ciudadanía”. Palomino, por su parte rezó por la paz del país, como protagonista esencial de ella.