Familia para siempre

“Mi familia y yo conocimos la iglesia mormona en circunstancias difíciles”, cuenta Fernando Díaz, un ingeniero de 44 años, jefe de una familia hasta entonces católica, que tuvo que padecer el drama de una grave enfermedad en el hijo mayor.

“Se fue debilitando hasta que se murió, en 2007. Caímos en una tristeza que creíamos nos consumiría por completo”, dice.

Fue entonces cuando, en esa búsqueda desesperada de ayuda, tuvieron el auxilio de los mormones, quienes les hablaron de que entre los pilares de la iglesia estaba el de la convicción de que era posible mantener la familia unida para siempre. “Recibimos instrucción en la palabra de Jesucristo, nuestro guía y modelo, y al año nos bautizamos”.

Díaz es uno de los cerca de 200 mil mormones que hacen parte de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que en Bogotá tiene su templo principal en la carrera 46 Nº 127-45, y que, en todo el país, cuenta con 176 templos donde sus miembros, organizados en grupos dinámicos de enseñanza, estudian la Biblia y crecen espiritualmente para servir con el único placer de ayudar y guiar a los que más lo necesitan.

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