El histórico recorrido por la solidaridad

En entrevista con El Espectador, Nydia Quintero, directora de la Fundación Solidaridad por Colombia, contó las anécdotas más divertidas, curiosas y tristes de las 30 versiones de esta iniciativa.

Hasta Pelé, Chespirito y Cantinflas han estado caminando por la carrera séptima en “Solidaridad por Colombia”. El motor de esta fiesta cultural, Nydia Quintero de Balcázar, recuerda los momentos más memorables que se han trazado en la historia de estas jornadas, en las que se intenta llevar un mensaje de solidaridad, responsabilidad y conciencia social a todos los colombianos.

Desde sus inicios, el principal objetivo de la Fundación Solidaridad por Colombia ha sido ayudar a los jóvenes de bajos recursos para que realicen estudios superiores. Este año, su emblemática Caminata se realizará el domingo 30 de agosto en torno a la salsa y el recorrido será más corto: desde la Plaza de Bolívar hasta la calle 67 y luego hacia el Centro de Alto Rendimiento.

En 1978 se hizo la primera Caminata de la Fundación Solidaridad por Colombia, creada hacía tres años. ¿Cómo fue esa primera vez?

No fue idea mía. La primera Caminata fue en el año cuando mi ex esposo, Julio César Turbay, llegó a la Presidencia. Aquella vez no asistieron ni la mitad de personas que concurren hoy en día. El recorrido lo hice en un camión dorado junto con mis nietas y por aquel entonces tuvo tal acogida que decidí hacerlo al siguiente año.

¿Y qué pasó cuando fue usted la que planeó la Caminata?

Al siguiente año trajimos a Mario Moreno, Cantinflas, y a la siguiente invitamos a Roberto Gómez Bolaño, El Chavo. En otras versiones de la Caminata vino el grupo musical Menudo y hasta el famoso futbolista Pelé.

¿Por qué no volvieron artistas extranjeros al evento?

Además de los costosos gastos, nos dimos cuenta de que aquí hay artistas, cantantes y deportistas maravillosos. Entonces quisimos mostrar lo mejor del folclor colombiano. Por ejemplo, el año pasado hubo muestras musicales de todo el país y el antepasado 40 muestras del Carnaval de Barranquilla. Este año haremos uno de los festivales de salsa más variados que se haya visto.

Sí, adelántenos algo sobre lo que habrá en la Caminata el próximo domingo.

Habrá 25 escuelas de salsa de Colombia y 10 de Bogotá, que se presentarán en nueve puntos a lo largo del recorrido, el cual este año es un poco más corto, e interactuarán con el público con clases de baile, concursos y premios.

Volvamos al pasado. ¿Alguna vez ha tenido que cancelar la Caminata de Solidaridad por Colombia?

Sí. En estos 31 años el único en el que no se realizó fue cuando mataron a Luis Carlos Galán, más o menos 20 días antes de la Caminata. Entonces hicimos una misa en la Plaza de Bolívar en su honor.

¿Ni siquiera se canceló cuando su hija Diana Turbay murió en el intento de fuga del secuestro?

Ese año yo estaba destrozada. Incluso Diana había sido la cofundadora de Solidaridad por Colombia. Yo no sabía si seguir con la Fundación, había un trauma del alma. Dios me dio la fortaleza para poder salir adelante. Ese año en la Caminata la gente toda se encargó de hacerme saber que la recordaban. Muchos lloraban y me hacían toda suerte de gestos amorosos. Luego creamos en honor a ella la beca Diana Turbay para estudios universitarios.

Cuéntenos sobre alguna Caminata que haya sido memorable para usted.

Hace cerca de 20 años la Fundación le ayudó a un joven que sufría del corazón para que se realizara la cirugía que necesitaba. Durante la jornada ese muchacho me persiguió corriendo varias cuadras y yo no entendía por qué, hasta que se acercó y me enseñó su pecho, aún con esparadrapo. Cuando lo hice subir al carro de bomberos en el que yo iba, me entregó una medalla que decía: “Mamá Nydia, por tu corazón late el mío”. ¿No le parece como de morirse?

Y alguna fuera de lo común.

Recuerdo a una señora beneficiada con uno de nuestros programas que era pintora. Esa jornada me lanzó desde un balcón un cuadro hecho por ella. ¡Casi me mata! (Risas).

¿Qué ha sido lo más difícil en estos 34 años de la Fundación y 31 de las caminatas?

Darles permanencia a los programas, pues no hay una ayuda fija. Por eso cada año hay que seguir tocando puertas y la Caminata es la forma en la que nosotros llegamos a esas empresas o a esas personas que les dan contribuciones a la Fundación.

¿Quién va a hacer las caminatas cuando usted ya no esté?

Lo he pensado mucho. Mis hijas, creo, serán las que continúen con esta labor en la que trabajo todos los días sin cansancio, pues además de los programas que tenemos, cada año, cuando termina una Caminata, ya tenemos que estar organizando la que viene.

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