‘Ley de basura’ contra recicladores

Denuncian intereses oscuros en norma que rige ese oficio.

“Usted puede pensar que una lata de sardinas vale lo mismo que una de cerveza, pero resulta que no. Las de cerveza tienen aluminio y las pagan mucho mejor”. El viento matutino que se cuela por entre las ventanas antiguas de la casa en el Barrio la Candelaria, hoy convertida en sede de la Asociación de Recicladores de Bogotá (ARB), la hace temblar. Tiembla toda menos su voz, que no se resquebraja para explicar los secretos que esconden las basuras y las porquerías que, según ella, se han fraguado desde arriba para sacar a los recicladores del juego.

A Nohra Padilla, la directora de la asociación, le resulta difícil no hablar de la Ley 1259 del 19 diciembre de 2008, aquella que reglamentó el reciclaje y que, entre otras disposiciones, prohibió la posibilidad de husmear las basuras a cualquier persona que no formara parte de una empresa de tratamiento de residuos y el transporte de los desechos en vehículos no aptos: zorras, triciclos, carritos de madera, etc. Los recicladores se refieren a dicha ley como “el regalito de Navidad que el Presidente nos dio el año pasado”.

A pesar de la norma, los recicladores siguen recorriendo los barrios y lo seguirán haciendo hasta que la Corte Constitucional o la Interamericana (luego de las demandas interpuestas por ellos) les digan lo contrario. Sin embargo, la labor de Padilla ha cambiado. Ya no palpa los desechos. Ahora organiza a los recicladores y busca proyectos productivos. Ella es la líder de quienes viven de lo que a la ciudad no le sirve.

“Ahora los ricos quieren más: tomarse la basura y dársela a Tomás”, cantó Nohra Padilla en la última manifestación en contra de la Ley 1259. “No sé si sepa, pero los hijos del presidente Uribe tienen una empresa de reciclaje”, exclama la líder, como quien no quiere la cosa.

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