“El metro no es un milagro”

Ken Livingstone, ex alcalde de Londres, habla acerca de los beneficios de tener un sistema integrado.

Ken Livingstone ha sido señalado por sus compatriotas como una de las figuras políticas más influyentes del Reino Unido. Llegó a esta posición luego de dos términos al frente de la Alcaldía de Londres, una oficina desde la cual impulsó proyectos polémicos como el peaje urbano, que instauró el cobro de una suma a los carros que quieran ingresar al centro de la ciudad.

Uno de los invitados al Foro de Movilidad organizado por El Espectador habla en esta entrevista acerca de los beneficios de un sistema como el metro y de la necesidad de invertir en proyectos públicos de gran envergadura en tiempos de crisis para incentivar la generación de empleo, así como el desarrollo de las ciudades.

¿Por qué impulsó la creación de la Gran Autoridad de Londres?

La lección de este modelo es que no se puede manejar las ciudades sólo en el centro urbano, sino como una sola unidad económica, con los suburbios que la rodean y las áreas rurales que también forman parte del desarrollo de la ciudad. Pero esta unidad no debe ser sólo económica, sino política para que los suburbios adinerados contribuyan con las zonas menos desarrolladas. La realidad es que la gente viaja a través de toda la región y esto genera una movilidad económica, entonces tiene sentido tener una unidad política que concuerde con la económica.

¿Qué papel desempeña el transporte en esta estructura unitaria a la que usted se refiere?

La cosa más importante de la estructura económica es que no puede funcionar si no existe una buena red, pública y privada, de transporte.

En cuanto a transporte, ¿cuáles son sus recomendaciones para Bogotá?

La recomendación principal es que el transporte debe diseñarse como un todo, como un sistema integrado. La idea es planearlo con base en los trabajos que van a existir, en vez de contar sólo con los que ya están creados.

¿Cuán apropiado es un sistema de metro para Bogotá?

Si usted mira la experiencia de otras ciudades que han creado grandes distritos financieros a los que la gente va masivamente para trabajar, usted se da cuenta que en lugares como Berlín, Mumbai o Shangai la apuesta por la integración de sistemas subterráneos y trenes de superficie que pueden mover enormes cantidades de gente muy rápidamente ha pagado.

¿Y si el dinero escasea?

Una de las soluciones a  las grandes recesiones económicas, como en la que está inmerso el mundo en este momento, es emprender grandes proyectos públicos que estimulen la creación de trabajo, como lo hizo Estados Unidos en los años treinta. Este no es un momento para esgrimir el argumento de que la crisis obliga a parar los trabajos. Al contrario: debe acelerarlos. Si usted mira nuevamente a los Estados Unidos u otros países desarrollados, en este punto se están embarcando en procesos que hacen que su endeudamiento crezca 100% o incluso más.

¿Es el metro una solución milagrosa?

No. El metro es sólo una parte de un sistema más grande. Si usted llenara todas las ciudades de Colombia con trenes, aún necesitaría una vasta red de buses que supla el resto de la demanda. En Londres hay, aproximadamente, tres millones de viajes en el subterráneo, pero seis millones en los buses.

¿La operación del metro debe ser manejada pública o privadamente?

Cualquier sistema de tren es inevitablemente un monopolio y ningún monopolio debe estar en manos privadas. Esto aplica para cualquier cosa que sea un monopolio, sin importar su naturaleza: puede ser el abastecimiento de agua, luz o el manejo del transporte.

¿Por qué el peaje urbano de Londres ha sido un éxito?

Ha sido un éxito enorme en Londres porque en realidad ha logrado descongestionar las calles en las que la medida se ha aplicado, tanto así que en Nueva York están intentando introducirlo. Ahora, no puede existir este modelo sin tener un buen sistema público de transporte porque entonces todo colapsa, la gente se queda sin alternativas de movilidad.

¿Puede ser aplicado en cualquier lugar, como Bogotá?

Sólo debe introducirse una vez exista una buena alternativa pública de transporte.

Algunos lo han calificado como un ambientalista. ¿Cuáles son sus recomendaciones, en cuanto al medio ambiente, para Bogotá?

Generar la energía localmente. En Europa se desperdicia mucha energía porque hemos construido grandes centrales generadoras a lo largo de la costa. Si toda esa potencia estuviera cerca de las ciudades, se podría ahorrar hasta dos tercios de la energía que se pierde.

¿Cuáles son los grandes retos de los sistemas de transporte en el ámbito mundial?

Producir redes de transporte más efectivas que produzcan menos niveles de contaminación. Apostarles a tecnologías como las celdas de energía o los carros híbridos, y alejarse de la economía del petróleo y el diésel.

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