Fuerte motín en centro de rehabilitación de menores

Los disturbios dejaron 10 policías heridos, uno de ellos de gravedad, y cinco niños con contusiones y fracturas.

A la crisis que vive actualmente el sistema penitenciario con las recientes fugas de importantes narcoparamilitares como alias Tribilín, Care Cuchillo y Kener, se sumó este martes, en las horas de la mañana, un motín en la escuela de trabajo El Redentor, al suroccidente de la capital, centro en el que se rehabilitan menores de edad y del cual en septiembre pasado se habían fugado 46 jóvenes.

Los disturbios se iniciaron entre las 8 y las 9 de la mañana y dejaron un saldo de 10 policías heridos, uno de los cuales presenta un trauma cráneo encefálico que lo tiene en grave peligro, y cinco menores afectados.

Al parecer, los hechos se presentaron cuando un grupo de más de 30 internos trataron de escapar del reclusorio. Hasta pasado el mediodía la Policía creyó que había seis menores evadidos, pero posteriormente, al hacer el conteo, encontraron que los 381 jóvenes registrados se encontraban dentro de las instalaciones, sólo que algunos de ellos habían permanecido escondidos en los dormitorios y los baños del lugar.

Sin embargo, la situación en el centro es más complicada de lo que parece. Según padres de familia que tienen sus hijos recluidos en esa escuela de trabajo, situaciones como esta se han presentado en varias ocasiones.

Al aparente descontrol que se vive en el interior de El Redentor debe agregarse el hecho de que, adyacente al centro, funciona el colegio Liceo Campestre Cafam, lo cual pone en alto riesgo a los niños que acuden a estudiar a esta institución, pues lo único que separa a la escuela del reclusorio es un muro.

El martes en la mañana, frente a la entrada del instituto de rehabilitación se amontonaban algunos familiares preocupados por el destino de sus seres queridos. Según ellos, la situación que se presentó es un reflejo de las condiciones de vida de los internos. Cuentan que los niños allí son maltratados por policías y educadores.

 Esperanza Contreras, madre de un menor detenido y representante de un grupo de internos, advirtió: “Temo por las represalias que pueda haber contra los niños y contra los que denunciamos los abusos de la Policía y las autoridades del centro.  Los castigos a los reclusos son terribles, les pegan y los encierran en calzoncillos hasta que se les quitan los morados. Supuestamente esto es un bienestar familiar, pero tienen a los niños en condiciones peores que en las de una cárcel. Hace tres meses un muchacho se colgó porque no aguantó más”.

El Espectador intentó contactar a las directivas de El Redentor para conocer su versión, pero no fue posible.

En Bogotá un número significativo  de delitos son cometidos por menores de edad. El año pasado se registraron 4.357, frente a 3.548 en 2008, es  decir, un aumento de 809 casos, según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), lo cual evidencia la necesidad de prestar especial atención a la situación de los menores en la capital.