Ruta a Monserrate estará cerrada durante la Semana Santa

La administración culpa a la curia por no haber adecuado 800 metros del sendero.

El camino hacia la cima del cerro siempre fue azaroso, una empinada ruta que lleva a la redención, el perdón, la tranquilidad y, a veces, a la muerte. Uno tras otro los peregrinos se esfuerzan por sobreponerse al dolor en los músculos y al peso de sus propias culpas. El vehículo de la expiación son el sudor y la fatiga. Son miles por día. Como hormigas trepan y descienden por la senda que conduce hasta la iglesia de Monserrate. Los cálculos hablan del ascenso de 120 mil personas por día durante la Semana Santa, todas queriendo acercarse 3.152 metros más a Dios: dichosos quienes logran llegar a la cima del monte Everest.

Todo esto es un asunto del pasado, una postal de otra época. Como reza el poema de Edgar Allan Poe: “Nunca más”, o al menos, no esta Semana Santa. Contradiciendo las declaraciones de hace un par de semanas, la administración distrital advirtió que mantendrá cerrado el camino que va a Monserrate debido a los problemas que aún persisten en un tramo del sendero y que, en opinión de la Dirección de Prevención y Atención de Emergencias (DPAE), aún no tiene las condiciones de seguridad necesarias para permitir el ascenso de los bogotanos.

La Contraloría y la Personería distritales ya habían emitido advertencias acerca de los riesgos que podría representar la reapertura del camino, teniendo en cuenta la gran afluencia de público durante la Semana Santa.

Guillermo Escobar, director de la DPAE, explica que los problemas se presentan en un tramo de 800 metros, perteneciente a la curia y no al Distrito, en donde aún no se han efectuado los trabajos para garantizar la solidez del suelo, como lo indicó la institución en un diagnóstico emitido en 2009.

El camino fue cerrado por primera vez en marzo del año pasado. Las obras, con un costo de $2 mil millones, pretendían arreglar las condiciones de 2.200 metros del sendero de ascenso al cerro con la construcción de 14 alcantarillas, taludes, anclajes, un túnel falso de 35 metros para impedir que los deslizamientos afecten el camino, 1.662 metros de cunetas, entre otra serie de intervenciones, según informó el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), entidad encargada de las obras.

Esta no es la primera vez que el sendero a Monserrate es refaccionado. Antes de 1980, no estaba recubierto con losas de piedra, sino que era apenas una trocha cualquiera que surcaba una de las caras de la montaña. Por ella, esquivando las piedras, subían los miles de bogotanos que, desde 1640 (año de construcción del santuario), han escalado la escarpada ladera para elevar sus plegarias más arriba de los ruidos y congestiones de Bogotá, como si el agite de la ciudad impidiera que el mensaje llegara a los cielos. En su momento fue Hernando Durán Dussán, alcalde entre 1978 y 1982, el encargado de inaugurar el nuevo camino, más ancho y cómodo.

Pese a los anuncios que la Alcaldía había hecho en días pasados, en los que se aseguraba que el sendero estaría habilitado para esta fecha religiosa, los fieles seguidores del Señor Caído deberán expiar rápidamente sus culpas o pedir aceleradamente los favores divinos durante los pocos minutos que dura el recorrido en teleférico y funicular, únicos medios durante esta Semana Santa para acceder a Monserrate.