Sobre héroes y muerte

Continuando con la serie de monumentos bogotanos emplazados en distintos lugares, presentamos en esta edición tres que, extrañamente, no corresponden a personajes conocidos.

El primero, a los héroes ignotos de la guerra de Independencia; el segundo, al Dios Cronos, guardián de la muerte, y el tercero, a las banderas o países invitados a la IX Conferencia Panamericana de 1948. En la parte de arriba, cuatro personajes foráneos, José Enrique Rodó, Juan Montalvo, benito Juárez y Miguel de Cervantes Saavedra, quienes de una u otra forma contribuyeron con sus obras y sus vidas al desarrollo de la ciudad.

Los héroes ignotos

Para conmemorar el primer centenario de la Independencia de Colombia, el Congreso de la República aprobó en 1907 una ley para celebrar solemnemente tan trascendente acontecimiento. La Sociedad de Caridad se sumó a los distintos actos con la financiación de un monumento en honor de los “Héroes ignotos de la guerra magna”. Luego de un concurso, el dibujo de los primeros bocetos lo hizo Cipriano Rubio. La ejecución de la obra corrió por cuenta de Alfredo Ricaurte e Ismael Rojas. La inauguración fue la mañana del domingo 31 de julio de 1910. El monumento estuvo ubicado en el Parque de la Independencia hasta 1960, cuando fue trasladado a la Avenida de las Américas, a raíz de la ejecución de las obras de la calle 26. Catorce años más tarde, luego de que lo hubieran abandonado, fue removido hacia la calle 63 con carrera 50, donde se volvió a inaugurar.

Cronos, Dios del tiempo

El portal del Cementerio Central de Bogotá fue obra del arquitecto Julián Lombana, uno de los principales artistas de la segunda mitad del Siglo XIX, autor, entre otros, del templo de Lourdes y de la fachada del Banco de la República. La escultura de Cronos fue modelada y vaciada en cemento por el ornatista Colombo Ramelli. Fue inaugurada en el año de 1906, y representa al Dios del Tiempo.

Las Banderas

El Monumento a las Banderas fue inaugurado en el año de 1948, en la recientemente construida Avenida de las Américas, con motivo de la IX Conferencia Panamericana, y ejecutado por Alonso Neira Martínez. Las figuras, todas femeninas y desnudas, representan la ingeniería, el comercio, la justicia, las artes, la agricultura y la electricidad. En el mástil principal se tallaron los 14 escudos de los departamentos de Colombia en aquel entonces. Fue allí donde se izaron las 21 banderas de las naciones invitadas a la Conferencia, que terminó con los sangrientos sucesos del 9 de abril de 1948. Por ello, muchos bogotanos comenzaron a relacionar el monumento con la tragedia y la muerte.

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