Por: Felipe Zuleta Lleras

La Bogotá de Moreno

RECUERDO QUE A UN AÑO DE ACAbar su mandato como alcalde de Bogotá, a Enrique Peñalosa, los bogotanos no le reconocían, absolutamente nada bueno y, por el contrario, hablaban de revocarle su mandato.

La ciudad, tal como está ahora, estaba totalmente destrozada por cuenta de las obras de Transmilenio, de los bolardos, de los andenes nuevos. En fin, todo era un desastre. Ya se hablaba de irregularidades en temas como las lozas del Transmilenio por la autopista, actos éstos que inclusive tuvieron detenido al entonces director del IDU. Al final de su mandato y, a lo largo de los años, los bogotanos le hemos reconocido a Peñalosa su capacidad gerencial y el vuelco que le dio a la ciudad.

Sin embargo nada de eso fue suficiente para que lo volvieran a reelegir cuando presentó su candidatura en frente del alcalde Samuel Moreno. Los bogotanos olvidaron las obras y beneficios obtenidos y le pasaron, creo injustamente, una cuenta de cobro.

Hoy, cuando estamos a menos de un año para que se acabe el gobierno de Samuel, el alcalde se encuentra en una situación similar a la de Peñalosa agravada, eso sí, por las presuntas acusaciones de corrupción en el llamado carrusel de la contratación que está en la mira de los organismos de control.

Este tema debe ser analizado con mucho cuidado para no ir a caer en juzgamientos arbitrarios no sustentados. Partimos de la base de que si la justicia puede probar judicialmente que se han cometido delitos en las contrataciones de Bogotá, los responsables, cualesquiera que sean, deben ir a la cárcel como corresponde.

Sin embargo, en este proceso veo más las perversas intenciones uribistas de joder al mismo Alcalde, con fines electorales, que las de ver a los directos responsables presos. Veamos, por ejemplo: Francisco Santos en RCN sostuvo hace un par de meses que en pocas horas destituirían a Samuel por parte de la Procuraduría. Sin embargo algunas fuentes me dicen lo contrario. Que no habría ninguna razón para hacerlo, pues no ha firmado contratos, no conoce a los contratistas y no existen ni siquiera testimonios que lo comprometan en reuniones. De ser eso cierto sería una arbitrariedad que lo suspendieran.

Que Bogotá esté invivible, que no se pueda transitar, que no le quepan más huecos, y que uno sienta que está destruida, no es nada que se haya inventado Samuel Moreno. La opinión desconoce que él autorizó más de 230 frentes de trabajo, lo que hace que por donde transitemos  nos sintamos que vamos por una ciudad en guerra. Estas obras deben ser entregadas a finales del año o a principios del año entrante.

Creo que Samuel Moreno se saldrá con las suyas, que acabará bien su gobierno. Pero también estoy convencido de que no se le pueden seguir haciendo bajezas como publicar en Twitter una foto de él durmiendo en un vuelo de Miami a Bogotá como si fuera un delito salir de vacaciones.

Notícula. En buena hora se posesiona Vivian Morales esta semana que comienza.

Twitter @fzuletalleras

 

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