Por: Rafael Orduz

Innovación: ¿ahora o después?

EL PAÍS SE QUEDÓ ATRÁS EN MATEmáticas y ciencias en la educación básica.

Las tasas de deserción escolar están creciendo. Los niveles de inversión en investigación y desarrollo son insuficientes, de cara a los retos del mundo global. La internet de banda ancha que llega a los hogares no se compara con la que reciben los coreanos. El apoyo a las empresas innovadoras es insuficiente. El país pierde competitividad en los mercados internacionales.


Lo que parecería un retrato de la situación colombiana es parte del diagnóstico de Obama en su reciente discurso acerca del Estado de la Unión al referirse a la competitividad y el desempleo en los Estados Unidos.


Aunque el discurso de Obama ha recibido fuertes críticas, especialmente porque entre sus prioridades no figura el déficit fiscal, bandera de los republicanos, sí ha dado en el clavo al concentrarse en la calidad de la educación, la necesidad de elevar el nivel de inversión en ciencia y tecnología, y así fortalecer la capacidad de innovación de los EE.UU.


Son las claves para la superación de la alta tasa de desempleo, prioridad de Obama. Al lado del tema de la generación de energía renovable, se trata de temas de largo plazo. Aunque los recientes eventos violentos de Arizona y la intervención de Obama en Tucson le valieron un repunte en el nivel de aceptación, es probable que la gasolina no le alcance para la reelección. Entre otras razones, porque las inversiones en ciencia y tecnología, innovación y calidad en la enseñanza, tendrán impacto en la reducción de la tasa de desempleo después de las elecciones.


En Colombia, la precaria situación de la educación y la ciencia y tecnología está sobrediagnosticada. Es tan alarmante como la calidad de la infraestructura vial. En forma recurrente, durante décadas, los equipos gobernantes han dado señales que apuntan a que “ahora sí” el país acogerá estrategias de largo plazo en materia de innovación, ciencia y tecnología, calidad en la educación básica y superior, uniendo esfuerzos públicos, privados y académicos. Sin embargo, siempre hay pretextos para posponer. Guerra contra el narcotráfico y el terrorismo parecieran justificar dejar la educación y la innovación para el “posconflicto”.


Craso error. Uno y otro han atraído, principalmente, a personas jóvenes. Son jóvenes los que los carteles enganchan, los que andan aún en las Farc y los miembros de las llamadas Bacrim, así como los protagonistas de la cultura del enriquecimiento rápido que ilustra la espantosa literatura de las tetas y el sicariato. ¿Qué ofertas educativas, de emprendimiento innovador les propone la sociedad a los jóvenes?


Daría la impresión, por la tónica del actual gobierno, evidente en el reciente viaje del presidente a Europa, que la relación con el mundo podría desnarcotizarse y salirse del rol de víctima del terrorismo. Y que hay gran espacio para la educación y la innovación, ahora y no después, con criterio de largo plazo y de cooperación entre todos los actores.


 

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2011-01-31T22:00:00-05:00

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Innovación: ¿ahora o después?

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