Por: Cecilia Orozco Tascón

En causa propia… o casi

13 DE SEPTIEMBRE DE 2004. EL COlumnista de El Tiempo y exministro del Interior Fernando Londoño Hoyos publica otro comentario de los muchos que le dedicó a atacar a su juez disciplinario, el procurador Edgardo Maya Villazón.

Los calificativos de este escrito son particularmente despectivos: “indigno”, “indecente”, “sucio”, “clientelista”, “politiquero”. Al concluir, Londoño Hoyos resalta, “para anticiparse a las suspicacias”, que es “reo” de Maya en dos procesos, vale decir, que en la Procuraduría había dos casos en curso contra él. Londoño intenta cortar, así, las críticas que alguien pudiera hacerle por aprovechar su espacio periodístico para litigar en causa propia. Al final, el columnista apunta también a presentarse como víctima: “Seremos condenados por Maya”.

17 de septiembre de 2004. Un “ciudadano preocupado”, como llaman los periodistas con ironía a quien pone su nombre como demandante de pleitos de otros, entabla una queja contra Maya Villazón ante el Consejo de Estado. El señor Henry Anaya le pide a ese tribunal investigarlo por “los graves enjuiciamientos” que formuló en su columna el exministro, cuatro días antes. Anaya añade otra denuncia: interceptación ilegal de comunicaciones telefónicas ordenadas por el Procurador.

12 de noviembre de 2004. La Procuraduría, en cabeza de Maya, destituye e inhabilita a Londoño para el ejercicio de funciones públicas por 15 años. Cargos: abuso de autoridad y conflicto de intereses. La sanción se le impone porque siendo ministro del Interior “realizó gestiones” ante su colega, el ministro de Transporte, para que le pagaran una antigua deuda de más de $13 mil millones a un consorcio italiano del que Londoño había sido apoderado en 1997. Por su asesoría jurídica a los italianos, el abogado recibió en su momento 74 millones de pesos de honorarios. Tiempo después, la Procuraduría inhabilita nuevamente al exministro por 12 años, esta vez, por irrespeto a decisión judicial y abuso del cargo al endilgarle, sin fundamento, a un juez, nexos con los Rodríguez Orejuela, y por haberse negado a acatar en debida forma, las sentencias de tutela que le daban la razón al juez.

29 de abril de 2005. El Consejo de Estado toma decisión sobre dos quejas que se han presentado contra el procurador Maya, entre ellas la del “ciudadano” Anaya. En lo que respecta a la interceptación ilegal de líneas telefónicas, afirma el Consejo que la Procuraduría tiene atribuciones de Policía Judicial. Y que “en desarrollo de esta facultad, el Procurador podrá interponer las acciones… que se requieran para el aseguramiento y práctica de pruebas (como el registro de correspondencia, la interceptación de teléfonos, etc.) dentro de (los) procesos disciplinarios”. Concluye: “Al no observarse en la queja de Anaya que… se hubiera incurrido en arbitrariedad… no se vislumbra la ocurrencia de ningún hecho sancionable (cometido por el procurador Maya Villazón)”.

Enero de 2009. Asume como nuevo Procurador General, el exconsejero de Estado Alejandro Ordóñez quien declara públicamente su “gran” amistad con el exministro Fernando Londoño.

31 enero de 2011. El Tiempo informa que la viceprocuradora de Ordóñez, Martha Castañeda, remitió denuncia al Consejo de Estado, antigua casa de Ordóñez, para que investigue otra vez al exprocurador Maya por “chuzar” llamadas. Los medios equiparan este caso con el gigantesco escándalo de espionaje del DAS.

No opinaré nada ni conectaré unos hechos con otros. Que los lectores de esta columna saquen sus propias conclusiones.

 

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