Por: Alvaro Forero Tascón

El documental 'La ola verde'

PROFUNDAS REFLEXIONES DEJA EL documental La ola verde, una narración vívida, equilibrada y punzante sobre las semanas que estuvieron cerca de cambiar el curso de la política colombiana, dirigido por Margarita Martínez, producido por Juanita León y cofinanciado por la Fundación Liderazgo y Democracia.

El preestreno fue para algunos la reedición dolorosa del derrumbe de un sueño, del aplastamiento de David por Goliat. Para otros, la corroboración de la autodestrucción de Antanas Mockus. Para mí, un tratado sobre liderazgo público.

La primera reflexión que deja el documental es sobre el valor de testimonios como este para entender capítulos decisivos de la vida pública, que no son fáciles de dimensionar durante el fragor de los acontecimientos, y que una vez pasan, quedan circunscritos a los historiadores. En un país en que la política se hace a puerta cerrada, esta cámara indiscreta es deslumbrante porque muestra un drama político universal y a un candidato asombroso. Ojalá el ejemplo de transparencia de Antanas Mockus al permitir una cámara en su habitación, en las reuniones de estrategia, en sus pensamientos retrospectivos, se convierta en regla de las campañas presidenciales, así sea de forma menos descarnada. Porque aunque estos testimonios revelan aspectos negativos que los candidatos quisieran reservarse, al final son la versión más justa, por veraz, de lo que realmente pasó.

La segunda reflexión es sobre cómo es posible que después de semejante marejada, el país no haya entendido que el tema de la corrupción y la politiquería se está convirtiendo en un detonante político de proporciones similares a las de la seguridad hace una década. Que en las pasadas elecciones un partido serio no ganó porque trató el tema con responsabilidad, pero que mañana otro menos responsable puede enarbolar esa bandera con populismo. Que el tema de la ilegalidad no desapareció después de elecciones, sino que crece y amenaza catástrofe.

Pero la reflexión más profunda es sobre el potencial y las complejidades del liderazgo. Cómo en el momento adecuado, un hombre con una visión —que era posible y necesario enfrentar la crónica ilegalidad colombiana— y la capacidad de encarnarla en su comportamiento político, puede poner a temblar hasta al más soberbio de los establecimientos políticos. Y cómo el liderazgo requiere tanto de visión como de ejecución, porque el documental muestra vívidamente cómo Antanas Mockus, preso de su coherencia, dejó que la presión creativa que despertó la ola verde con su cuestionamiento del statu quo, continuara sin control más allá de los límites tolerables para el ciudadano común, generando la percepción de que los costos de elegirlo eran mayores que los de no hacerlo. Porque la manipulación mediática de la política permite que mediante disimuladas pero bajas técnicas del ataque personal, se le quite a los candidatos menos preparados el control sobre su imagen pública, y porque las transformaciones de fondo exigen que el líder dosifique cuidadosamente las cantidades de cambio que le propone a los ciudadanos, y mantenga en todo momento la confianza en su carácter.

En realidad era imposible derrotar el uribismo. Por eso es tan deslumbrante el fenómeno de la ola verde, que a punta de fuerza inercial, casi consigue lo imposible.

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