Por: Cartas de los lectores

Estados intersexuales, un asunto sensible

Es lamentable que la historia presentada en el último programa Séptimo día sobre un caso de ambigüedad sexual por su naturaleza no haya sido tratada con el rigor que ella merecía por sus connotaciones humanas, éticas, científicas y sociales.

El programa perdió una valiosa oportunidad para analizar este asunto en un contexto apropiado. Debió remontarse al año 1973 para analizar detalladamente los conceptos vigentes entonces y posteriormente hacer un análisis profundo sobre los avances científicos y académicos recientes sobre este sensible tema, dentro del marco de referencia de los inmensos cambios conceptuales biológicos y psicosociales que la sexualidad ha tenido en las últimas décadas.


En vez de ello, la historia se presenta de una manera superficial y truculenta, abusando tendenciosamente de la confusión del paciente y su familia y condenando injustamente al médico que, con las concepciones de hace 38 años, brindó sus servicios a una familia humilde y atribulada por el futuro que podría esperarle a su hijo, nacido con sus órganos genitales malformados, cuyas graves implicaciones trascendían de la esfera biológica al sufrimiento psicológico y a las potenciales reacciones sociales de rechazo que convertirían su vida en una permanente agonía.


El sesgado abordaje de este tema es dañino tanto para el paciente como para su familia, para el doctor Efraín Bonilla, reconocido cirujano pediatra, para el programa mismo y para los televidentes que lo vieron desprevenidamente, con el fin de informarse e ilustrarse sobre esta condición y sus opciones de tratamiento, encontrándose con un enfoque morboso, ávido de rating, que sin duda debió aumentar su confusión.


Los periodistas y productores del programa deben enmendar su error ante el público y deben ofrecer sus disculpas al paciente, su familia y al profesor Efraín Bonilla por el manejo irresponsable de la información presentada y el daño causado. Además, el impacto generado por este programa ha generado una avalancha de manifestaciones de repudio en su página web, que amerita abrir un foro sobre la ética periodística, particularmente cuando se trata de abordar asuntos tan álgidos como éste, haciendo una investigación rigurosa sobre la evolución conceptual del tema, respetando a las personas involucradas sin condenarlas a priori, para así cumplir con las funciones sociales del periodista de informar, ilustrar y orientar adecuadamente a sus espectadores.


 


 Orlando Ricaurte G. Bogotá.


 


 

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