Giuliani, el presidente del ‘Halloween’

Según la última encuesta realizada por el periódico Los Angeles Times y la firma Bloomberg, Hillary Clinton y Rudolph Giuliani están en la cima de sus partidos.

Pelos de gato, alas de mosca, orejas de burro y trompa de elefante. Es el conjuro con el que muchos norteamericanos tratan de adivinar quién será el próximo presidente de Estados Unidos, y si por la venta de máscaras de Halloween fuera, el polémico Rudolph Giuliani tendría en sus manos la pócima para continuar el hechizo republicano en la Casa Blanca.

A sólo tres días de la tradicional fiesta, en las calles norteamericanas la máscara del ex alcalde de Nueva York Rudolf Giuliani se lleva por delante los deseos de la demócrata Hillary Clinton.

Pero, ¿qué tanta relación puede tener la venta de máscaras con el favoritismo electoral? Mucha, según algunos analistas políticos. Carol Parker, egresada de la Universidad de Columbia, afirma que si se compara con lo que sucedió en las elecciones del año pasado, Hillary tendría que inventar ya una poción mágica para ganar. Ella recuerda que cuando se enfrentaban George W. Bush y John Kerry, las máscaras de Bush fueron las más vendidas.

"No quiere decir que se trate de una regla de oro, pero sí es una señal que muestra a quienes tienen los norteamericanos en su cabeza", explica Parker, justificando su afirmación en que disfraces de otros candidatos como Barak Obama y Fred Thompsom, no tengan el mismo éxito.

Pero no todos consideran que la suerte de Giuliani en Halloween sea sinónimo de triunfo y que el hechizo lo pondrá a mandar en Washington con su barita mágica.

Roberto Pinzón, dueño de la tienda de disfraces Abra Cadabra de Manhattan, la más visitada en esta temporada, dice que aunque el republicano le lleva la delantera en las ventas a la esposa del ex presidente Bill Clinton, eso no es un augurio de ganador. "Simplemente es una moda, una muestra de que la gente quiere ponerse en los zapatos de sus políticos", explica.

Angelo Falcón, presidente del Instituto Nacional de Políticas Latinas, dice que la razón para que la gente quiera ponerse en los zapatos de los candidatos tiene que ver con el parecido que hay entre los políticos y los demonios que reinan en Halloween. Según él, ambos representan el cinismo y la gente los relaciona porque no dicen la verdad y no inspiran confianza. "La creencia de Halloween de andar de casa en casa pidiendo dulces es que si uno no lo hace, le va a pasar algo. Los candidatos presidenciales hacen la misma cosa porque andan de casa en casa, de ciudad en ciudad pidiendo millones de dólares y si uno no les da, no lo dejan quieto. La diferencia es que a los políticos les damos el dinero y no recibimos dulces", comenta Falcón.

Todo parece indicar que Giuliani no sólo se ha tomado muy en serio el cuento de su aclamado triunfo para la noche de brujas. Además de haberse convertido en el presidente del Halloween, el jueves pasado quiso mostrarse en un discurso en Iowa como un prominente mago.

El republicano, azotado por el escándalo de corrupción de uno de sus amigos más cercanos que hizo parte de su gobierno como comisionado de Policía cuando fue alcalde de Nueva York, prometió que si llega a ser presidente acabará con los indocumentados en tres años. Muchos aseguran que para poder cumplirlo no bastará con los rezos de Halloween y las pócimas xenofóbicas que utilice, pues la inmigración ilegal ha sido un problema que los últimos seis gobiernos no han podido resolver y que no se termina con sólo tronar los dedos y hacer un conjuro cuando la luna llena se asome.

Según la última encuesta realizada por el periódico Los Angeles Times y la firma Bloomberg, aunque Hillary y Giuliani van cabeza con cabeza, por ahora, la dama le lleva la delantera por seis puntos.

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