La energía del azúcar

Con inversiones que alcanzan los US$200 millones, los azucareros apuestan por el prometedor negocio de la generación de energía térmica y eléctrica.

La industria azucarera nacional le está sacando el jugo a un negocio que no es precisamente el de los endulzantes, la producción de alcohol carburante e industrial o el bagazo para las fábricas de papel. Se trata de la cogeneración, el procedimiento que les está ofreciendo la posibilidad a los ingenios del Valle del Cauca de modificar tecnológicamente sus plantas de producción y poner en marcha un eficiente esquema para originar energía térmica y eléctrica en un solo proceso. Pero lo más sorprendente es que el procedimiento no sólo les está sirviendo para autoabastecerse, sino para vender una buena capacidad energética a la red de interconexión nacional.

El negocio es prometedor. La capacidad de generación actual que tienen los ingenios en el mercado local, gracias a la biomasa, supera los 80 megavatios, algo que lograron después de invertir unos US$82 millones. Ahora, la apuesta viene por partida doble y cargada de los nuevos proyectos que están en marcha, los mismos con los que los ingenios buscan incrementar su capacidad de producción de energía a 150 megavatios y con los que ya están poniendo en el negocio algo más de US$200 millones en estructura física. Todo, producto de la caña de azúcar.

El Valle del Cauca es la región con la mayor productividad mundial azucarera, en donde se cultivan más de 12 toneladas del producto por hectárea y se supera de lejos a países como Australia y Brasil. Cuenta con la garantía de lograr cosechas cada 12 meses, cuando hace unos años sólo era posible hacerlo cada 17 meses. Asimismo, los industriales lograron pasar de 3,5 cortes por ciclo de renovación a cinco, ofreciendo más productividad e ingresos para el cultivador.

Para Asocaña, el panorama es aún más alentador, pues explica que Colombia produce el 32% de su energía a partir de combustibles fósiles no renovables, algo que no es muy buen presagio para el cuidado del medio ambiente. Por eso, frente a este tipo de combustibles, la gran ventaja de la caña es que es un producto renovable y catalogado como un combustible ambientalmente limpio.

"Comparando la caña de azúcar con otro tipo de plantas, se ha encontrado que ésta es la más eficiente desde el punto de vista energético, pues por cada unidad de energía que requiere para su transformación, puede generar 8,3 veces esa energía. En plantas como el maíz la misma relación es de 1,3", explica Juan José Lülle, presidente de los ingenios Incauca y Providencia.

En Colombia, de los seis millones de toneladas de bagazo producidas al año, un 85% es utilizado como combustible en las calderas de los ingenios y el 15% se convierte en materia prima para la industria local del papel. Así las cosas, la disponibilidad de biomasa, el subproducto derivado de la cosecha y molienda de caña, se convierte en el más importante ingrediente para el resultado final de la cogeneración.

El proceso

El método consiste básicamente en la combustión de la biomasa. Lo que quiere decir que "el bagazo, junto a otros elementos primarios, llega a la caldera de cada ingenio y son quemados inyectándoles aire. Con este calor se genera vapor de agua a alta presión, provocando el movimiento de un turbogenerador, el mismo con el que se realiza finalmente la producción eléctrica", detalla Luis Fernando Londoño, presidente de Asocaña.

Entre los ingenios que ya están adelantando estos proyectos se encuentra Providencia. Por eso, según Lülle, su presidente, "esta energía térmica la produciremos en una caldera acuatubular de 400.000 libras de vapor que operará a una presión de 950 libras por pulgada cuadrada y a una temperatura de 950 grados Fahrenheit. Además de utilizarla en el proceso productivo, esta energía térmica la aprovecharemos para alimentar dos turbogeneradores con capacidad para producir 20 megavatios de energía cada uno".

La tecnología fue importada de Suecia, Japón e India y con ella los empresarios nacionales apuntan a cumplir con las conclusiones de un reciente estudio hecho por el Programa de las Naciones Unidas (PNUD), el Ministerio de Medio Ambiente y la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), donde se señala que, en cuatro ingenios piloto, responsables de cerca del 50% de la producción nacional de azúcar, es posible aumentar la capacidad de generación entre 173 y 200 megavatios para el consumo propio y realizar ventas a la red de energía eléctrica de entre 50 y 120 megavatios.

Un negocio que los ingenios nacionales ya tienen en la mira y con el que están tramitando la venta de bonos de carbono dentro del marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto, siguiendo el ejemplo de países como Brasil, India y Tailandia, que son además los mayores comercializadores de los excedentes de cogeneración de energía eléctrica a partir del bagazo. Brasil con 1.640 megavatios, India con 250 y Tailandia con 100. Por su parte, Ecuador, Nicaragua y México vienen creando programas que respalden la obligatoriedad de la compra, bajo condiciones preferenciales en materia de precios.

Un reto para Colombia, pues actualmente la producción de energía en el país, según la UPME, está sustentada en un 65% de recursos hídricos, el 34% en otros energéticos, especialmente plantas térmicas a base de gas y carbón, y el 1% final, por medio de aire. Una industria que, además, en los últimos cinco años no ha crecido en materia de construcción de nuevas plantas de generación. Por eso, resulta determinante el aporte que se hace desde la caña, precisamente con la cogeneración y más aún cuando está en el debate empresarial el ahorro de energía.

Por eso, es la misma UPME la que asegura que esta incursión y el fortalecimiento de los ingenios en la producción energética no deben ser vistos como una competencia para las grandes empresas productoras del recurso, sino como un beneficio para la industria, que finalmente, en el caso de los azucareros, está autososteniéndose.

Sin embargo, es el mismo Estado el que en repetidas ocasiones ha demostrado su interés en incentivar nuevas inversiones en generación eléctrica que aseguren disponibilidad de energía para cubrir la demanda del país, que está creciendo a niveles notables, "al mismo ritmo del Producto Interno Bruto", explican técnicos de la UPME, quienes agregan que el acumulado de la demanda nacional de energía eléctrica a junio de 2007 registró un aumento del 4,8%. "Esta es una tendencia al alza por la cual el sector debe garantizar suficiente disponibilidad para atender, precisamente, esa demanda".

Algo que, según Lülle, el presidente de Incauca y Providencia, no estaría tan lejos, pues "consideramos que con un escenario propicio, la industria azucarera, con la tecnología de cogeneración actual, le podría aportar al país 300 megavatios de energía producidos con combustible totalmente limpio".

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