San Agustín: 100 años de investigaciones

El lanzamiento oficial de la programación de certámenes y actividades de apoyo a esta conmemoración incluirá un homenaje a los principales investigadores del parque.

De las monumentales y enigmáticas estatuas talladas en piedra que salpican el valle alto del río Magdalena, en el suroccidente colombiano, nada se sabe a ciencia cierta. Aunque existe evidencia de ocupación humana en la región desde el cuarto milenio a.C, se sabe que las esculturas y complejos funerarios de San Agustín, en el departamento del Huila, fueron construidos entre el año 200 a.C. y el 800 d.C. por una sociedad agrícola que esculpió con maestría su cosmovisión.

Como las civilizaciones que habitaron América antes de la llegada de los españoles, el pueblo que habitó en San Agustín le rindió culto a los muertos. Las estatuas, que representaban seres míticos con rasgos humanos y animales, han sido interpretadas por algunos como la transformación chamánica del difunto en ancestro de la comunidad, el puente entre la divinidad y los mortales que quedan en tierra. Durante las primeras exploraciones se encontraron estatuas de hasta siete metros de altura y que podían pesar más de una tonelada. Estaban de pie en los templetes funerarios, colocadas en los recintos ceremoniales, enterradas en las tumbas o fuera de ellas y usadas como muros de contención.

Los primeros registros sobre los vestigios arqueológicos de San Agustín aparecen consignados en el libro Maravillas de la Naturaleza, escrito a mediados del siglo XVIII por el misionero fray Juan de Santa Gertrudis. Años después, el sabio Caldas y el geógrafo italiano Agustín Codazzi también dejarían por escrito su asombro ante las enormes rocas, pero fue apenas en el año de 1913 cuando se iniciaría el estudio científico de esta tierra de gigantes, gracias a las labores del antropólogo alemán Konrad Theodor Preuss (el primero), del arqueólogo español José Pérez de Barradas y de los antropólogos colombianos Gregorio Hernández de Alba, Luis Duque Gómez y Julio César Cubillos. Todos ellos serán homenajeados en la conmemoración de los 100 años de investigaciones arqueológicas en San Agustín, organizada por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia.

Las historias que se tejen alrededor de las figuras antropomorfas, las tumbas megalíticas, los templetes y centros ceremoniales, no se reducen a la versión de los expertos. “Hay misterios que la arqueología no alcanza a revelar y para eso están el relato, la poesía. El arqueólogo reconstruye la memoria, readecúa los objetos y los pone en ciertas condiciones para mostrárselas al público. Los parques que custodiamos son de piedra y lo que hacemos es ponerlos a hablar. Es una construcción discursiva y por eso es que es tan válida como la de la gente”, dice Fabián Sanabria, director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Icanh.

El proyecto Arqueología y Mitopoética de San Agustín 100 años, que será lanzado este viernes en el parque arqueológico, no sólo pretende celebrar un siglo de investigaciones y rendir homenaje a los pioneros de la arqueología, sino convertir al parque en una estación cultural que congregue a la comunidad. “Los habitantes de San Agustín, los guías y los visitantes se convertirán en gestores culturales que ayudarán a implementar el plan de manejo que le dará vida la región”, afirma Sanabria.

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