'El sonámbulo de las mariamulatas'

Como un homenaje a la memoria, vida y obra del maestro, se subastarán piezas alusivas al ave que lo obsesionó.

Enrique Grau dedicó sus últimos años de carrera a la representación de animales. / Archivo
Enrique Grau dedicó sus últimos años de carrera a la representación de animales. / Archivo

“¿De qué está hecha una roca en La Guajira o qué siente un árbol de caucho en el Amazonas? ¿Cómo se puede fotografiar el nacimiento ficticio de los cangrejos o describir el miedo que se siente ante los espantos que asustan a los viajeros? Habría que ver todo eso con ojos nuevos, ver todo como si fuese la primera vez”, escribió Enrique Grau en El pequeño viaje del barón Von Humboldt, un libro que nunca terminó pero fue publicado a finales de 1977.

La observación de la naturaleza combinada con su imaginación marcó gran parte de su producción artística. Aunque a lo largo de su carrera experimentó con distintos lenguajes pictóricos y desarrolló numerosos temas, durante sus últimos años se consagró a la representación de animales. Mariposas, gatos y pájaros aparecen en sus cuadros.

Por la década de los noventa dijo alguna vez que su animal totémico eran las iguanas, que tenía una memoria ancestral con ellas y por eso dedicó cuatro años a fotografiarlas y pintarlas. Las mariamulatas, aves negras y tornasoladas que habitan en el Caribe colombiano, fueron su última su obsesión.

“La mariamulata es la que nos acompaña desde que nacemos, es la que está en los patios, donde está la muchacha barriendo, en el corredor, en la entrada o asomada en las ventanas mirando lo que uno está haciendo”, dijo el artista, y las hizo protagonistas de pinturas al óleo, dibujos al carboncillo y al pastel, serigrafías y esculturas en bronce.

Observó su comportamiento, se sumergió en libros en los que aprendió sobre sus hábitos de alimentación, ciclos de anidación y sus desplazamientos, y con cincel en mano se convirtió en un rendido naturalista especializado en estos animales. Mariamulata caminando, Mariamulata mirando arriba, Mariamulata hembra, Mariamulata macho, Mariamulata en éxtasis y Gran mariamulata son seis esculturas en bronce, todas del año 1995, que inmortalizaron a esta ave canora.

“De pronto se volvió un animal simbólico: un grupo de poetas se llaman Mariamulatos; hay un monumento en Cartagena, en Valledupar, en Medellín y en Cali; y habrá otros en Barranquilla y Santa Marta. Aprendimos a verlas y a reconocerlas”, afirmó.

Para la exposición temática anual en homenaje al maestro, organizada por la fundación que lleva su nombre y con el apoyo de El Espectador, artistas colombianos, venezolanos y de suiza intervinieron desde su imaginario la emblemática mariamulata.

Las 12 piezas estarán exhibidas en la Casa Grau, en Bogotá, hasta el 15 de septiembre, y serán subastadas mañana. El valor pagado por las obras será considerado una donación para el sostenimiento de la fundación y sus proyectos, por lo cual se emitirá un certificado de donación para la exención de impuestos.

Calle 94 Nº 7-48. Teléfono: 610 7782.

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