‘Comprendí que no somos irremediablemente diferentes’

Paula Moreno entrega el Ministerio con una nueva dirección que trabaja exclusivamente  por las poblaciones. Además de un énfasis en el desarrollo de industrias culturales.

A su salida del Ministerio de Cultura, la que fue una de las mujeres más jóvenes en ocupar una cartera ministerial y la primera afrocolombiana con un cargo de este nivel hace un balance no sólo de lo que deja (en realidad lo de ella son más los procesos que los resultados, o más ajustado a su forma de verlo: los procesos como resultado) sino de lo que empieza tras una gestión que le apuntó con claridad a integrar las culturas que habitan el territorio colombiano para que sean representativas de todos y no sólo de las minorías.

“No recuerdo quién, pero alguien me hizo notar la carga simbólica que tenía que una mujer afrocolombiana liderara una parte de las conmemoraciones del Bicentenario, pues ni las mujeres ni los descendientes de africanos tenían representatividad hace 200 años. De eso se trata el reconocimiento del otro desde la cultura, precisamente que una mujer pueda representar no sólo a su pequeño grupo étnico o a su minoría, sino a todos, pues la diferencia no es irremediable. Este fue el enfoque con el que trabajamos desde el Ministerio de Cultura”, explica Paula Marcela Moreno, quien mañana entrega la cartera que recibió en 2007.

“Eso sí —enfatiza—, soy hija adoptiva de medio Boyacá y del Huila, donde las comunidades negras no son las más representativas, porque trabajé por todos los temas y todas las poblaciones. Claramente que quedan cosas pendientes”. En esa línea, del trabajo por hacer, además de la cobertura del programa de Bandas y del desarrollo del Plan Nacional de Teatro, que todavía no está listo, lo que Moreno considera como el principal asunto pendiente es la articulación de las diferentes áreas culturales en lo urbano, es decir, la construcción de espacios culturales complejos en las ciudades y municipios. Así como también una convicción desde lo público de que la posibilidad de la reconciliación y la paz pasan por la cultura. “A lo largo de estos tres años entendí que la cultura es la infraestructura espiritual sobre la que estamos parados como personas y como sociedad. En ese sentido, la posibilidad de reconstruirnos pasa necesariamente por lo cultural”.

En este ejercicio defendió la realización de un gran concierto para conmemorar la fecha nacional, que muchos criticaron como una actividad vana y más mediática que de fondo. “No se trataba de mí, sino de los artistas que han trabajado, de las bandas que llevan meses ensayando y del reconocimiento de identidad que nace de que una población vea a sus artistas y a sus ciudadanos sobre una tarima. ¿Por qué la fiesta de la música en Francia resulta una actividad cultural de profunda envergadura y el Gran Concierto un acto de espectáculo?”, se pregunta esta funcionaria que recibió críticas porque algunos vieron su paso por el Ministerio como un ejercicio de eventos y actividades más propias de un instituto que de un ministerio rector de políticas.

Ella se defiende argumentando que además de eventos se sacaron adelante importantes iniciativas legislativas en materia de lenguas nativas, de patrimonio y de bibliotecas. Que proyectos como Laso (Laboratorios Sociales de Cultura y Emprendimiento) permiten crear no sólo en la juventud una inquietud sino que genera multiplicadores que podrán transmitir los saberes adquiridos, e invita a todos los interesados a mirar el compendio de 26 políticas culturales que recoge lo que se ha hecho en la materia a lo largo de los años. “Me gusta la crítica documentada, no los juegos de palabras que resultan despectivos y descalifican. Al final, las personas siempre pasamos”.