¿Por qué se acaba una amistad?

El argentino Marcelo Birmajer habla sobre su más reciente novela.

Dreidel es un judío, un guionista de juegos para Play Station, un soltero resuelto a seguir soltero, un hombre que ha hecho de su impotencia un superpoder para doblegar a las mujeres —ellas siempre convencidas de que pueden curarlo de su traba sexual, terminan frustradas, aun cuando él irónicamente les diga “no son ustedes, soy yo”—.

Dreidel es el personaje protagónico de la novela La despedida que el argentino Marcelo Birmajer lanzará en la Feria Internacional del Libro de Bogotá. “Sólo para la ficción, imaginé que la falta de deseo sexual y la incapacidad para concretar el sexo podían, por oposición, investir a un hombre de un poder singular. De todos modos, lo que hagamos por enamorar a una mujer es inútil, ella se va a enamorar de cosas nuestras que ignoramos”, explica el autor, quien pone en aprietos a su personaje y lo lleva a encontrarse una y otra vez con Clarisa, Teresa, Rita... Sin embargo, Dreidel, acostumbrado a que los fracasos le deparen mayor libertad que los éxitos, va descubriendo cierto placer al confesar su tara. “Algo en su impotencia, lo notaba, volvía más temerarias a las mujeres”.

Esta es, como acostumbra el escritor de 44 años que tiene en su haber más de una decena de novelas y cuentos publicados, una historia sobre un hombre cotidiano, un héroe que en medio de enfermedades, neurosis y conflictos psicológicos no puede entender por qué la última vez que vio a su mejor amigo, Krel, en una comida, recibió de él una horrenda mueca.

El recuerdo del gesto —que bien pudo ser provocado por un mal olor o un malestar estomacal— atormenta a Dreidel, quien por las intermitencias propias de la amistad masculina no vuelve a cruzar palabra con su amigo desde el incidente. Pero cuando intenta, un día cualquiera, contactar a Krel se entera de que ha muerto.

“Llegué, como escritor, a esta idea porque en la vida real me ha ocurrido infinidad de veces que no comprendo el gesto de un interlocutor: ya sea una mujer amada, un amigo, un familiar o un individuo cualquiera con el que me relaciono. Y ese gesto que me desconcierta, puede perseguirme días. Me imaginé cómo se transformaría ese desconcierto en desesperación si el gesto proviniera de un amigo íntimo y muriera antes de poder aclararnos su motivación”, asegura este escritor que recibió reconocimientos con su guión de El abrazo partido.

Así, las cavilaciones y el desespero en torno al enigma del gesto se acrecientan porque el complejo Dreidel, incapaz de relacionarse con sanidad con el resto del mundo, ha perdido a su único amigo. La novela se convierte así y, quizás ese sea su mayor valor, en el escudriñamiento de los avatares de la amistad entre dos hombres.

“Algo se había roto entre ellos. Y Dreidel no sabía cómo preguntar cuál era el modo de repararlo. Eran los cónyuges, los novios quienes se preguntaban ¿qué te pasa? ¿por qué tienes esa cara? No era un diálogo muy apropiado entre dos hombres”, dice Dreidel en una de las 350 páginas del libro.

Birmajer justamente asegura que al pensar en el tema de la amistad entre dos hombres le sorprendió no recordar historias que se centraran en ese punto, no recordaba siquiera historias que hablaran del final de una amistad. “Se me ocurrió que, como sucede en el amor, uno de los dos amigos no sabe por qué el otro ha dejado de hablarle. Pero hay algo muy importante: no es amor, es amistad entre dos hombres. Si fueran homosexuales, sería otra cosa”, explica. “Esta es la historia de una amistad que se rompe. Y acá hay algo curioso: la despedida en el amor nos puede matar, pero forma parte de las reglas del juego: ella o él se enamoraron de otro. El final de una amistad, en cambio, es un misterio que nos obliga a buscar su solución”.

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