Las defensas de un 'best seller'

Este autor, que define sus obras como ficción comercial, aboga por el género que en estos días recauda millones en ventas.

Steve Berry escribe ficción comercial, literatura popular, y a pesar de la indignación de algunos críticos está convencido de que con las novelas que hace no va a ganar el Premio Nobel ni ningún premio de literatura. “Lo que yo escribo son ese tipo de historias que te permiten olvidar tu realidad y tus problemas y disfrutar y despegar de tu mundo y aterrizar en Alejandría y buscar tesoros. Yo escribo entretenimiento, es la forma más simple de ponerlo”, explica, sin tapujos, este escritor norteamericano para quien en el mundo editorial hay cabida para todos, “porque no todo el mundo está en el ánimo de leer a Stendhal o Tolstoi”, sentencia.

A pesar de intentar por 12 años seguidos que alguna editorial lo publicara, sólo hasta 2005 este creador de novelas fantasiosas que recogen en su mayoría a personajes históricos logró publicar su primer libro, La profecía Romanov. Desde entonces la producción ha sido frenética, más de seis libros, y la venta en librerías todo un récord. Su más reciente obra, El club de París, llega a Colombia en la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

“El género de thriller de espías y confabulaciones internacionales se murió en los años noventa. La Guerra Fría había acabado y el Muro de Berlín había sido derrumbado, así que el género se quedó sin aires frescos y sin insumo para contar historias, de modo que muchos escritores como yo perdimos la audiencia —explica Berry—. Fue Dan Brown quien le dio nueva vida al género con El código Da Vinci”.

Así, con la certeza de estar escribiendo una literatura popular —que aún así puede ufanarse de tener el 90% de datos históricos—, Berry presenta un libro que indaga a través de triquiñuelas y detectives esa faceta de Napoleón Bonaparte como el gran saqueador de la historia. “Bonaparte saqueó incalculables tesoros de Los Caballeros de Malta y del Vaticano y se murió en el exilio en 1821 sin que nadie supiera dónde había quedado siquiera una fracción de sus robos”, comenta Berry. Para cumplir con la receta, por supuesto, El club de París cuenta con un investigador, el ex agente Cotton Malone, y con un grupo de conspiradores  decididos a manipular la economía global.

El libro fue reseñado con buena crítica por The  New York Times Book Review, sin embargo Berry, un experto en lidiar con críticos, cree que todos disfrutan sus novelas y se pierden en sus aventuras, sólo que son incapaces de reconocerlo. “No lo puedo entender, le pagamos a gente para que vuelva los libros basura. Que tal si  un periódico le pagara a alguien para que se parara enfrente y le dijera a todo el que pase: ‘No lean esto, porque tiene esto malo y esto otro’, eso es lo que hacemos con la critica”, concluye enfático este escritor, que quizá venda más a causa de esa crítica manida.

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