Homenaje a Chela del Río (1930-2010)

Por causa de una afección pulmonar, murió esta reconocida actriz, que comenzó su carrera en la televisión en 1957.

En Don Chinche, Chela del Río aparecía detrás del mostrador de una tienda de barrio. En la serie ella interpretaba a Doña Bertica, propietaria y a la vez dependiente del lugar. Siempre dulce, tierna y comprensiva, intentaba proteger a su hijo Eutimio Pastrana Polanía (Hernando Casanova) de los regaños enfáticos de Don Joaco (Silvio Ángel). En Te quiero, Pecas, la actriz desempeñaba el rol de la vecina consejera, la mujer madura que con su sabiduría lograba desenredar, en gran medida, los conflictos de una pareja joven. En una producción de este milenio, Pecados capitales, Chela del Río representaba el polo a tierra en una casa en la que todos los habitantes se disputaban una inmensa fortuna. Allí, el mago de tercera, el calculador, la arribista y la amargada quedaban indefensos ante el poder racional de esta mujer, que no era protagonista y terminó siendo un elemento fundamental en el desenlace.

Todos estos personajes estuvieron hechos a la medida de Chela del Río, quien comenzó a trabajar en televisión en 1957, pocos años después de la llegada del medio audiovisual a nuestro país. En ese entonces, esta mujer ya tenía una carrera consolidada en la radio, en la que debutó antes de llegar a la mayoría de edad. Con su voz, entrenada para el canto pues durante toda su vida le apasionó el arte musical como solista y como integrantes de coros, conquistó la audiencia con el programa La voz de Colombia.

Su adecuado manejo de la entonación, la facilidad para transmitir sentimientos y emociones en lo que se conocía como radionovelas y su versatilidad al momento de hacerle frente al micrófono, hicieron que el paso de Chela del Río de un medio a otro fuera exitoso. No es gratuito que esta mujer hubiera participado en las producciones más importantes de la pantalla chica nacional. En la década del 70 hizo parte del elenco del famoso seriado Yo y tú. En los años 80 el público la vio en Don Chinche y antes de finalizar el siglo se destacó en Te quiero, pecas; San Tropel, Música, maestro y La guerra de las rosas.

Novelas, dramatizados, seriados y comedias hicieron parte del capital de Chela del Río. Con su formación en la radio y en el teatro montó la escuela de actuación Fundación de Artes Escénicas, en la que también trabajaron Lucero y Gloria Gómez, dos de sus ocho hijos. Siempre estuvo en contra de los realities para hacer actores y cuando le preguntaban por el futuro de las nacientes figuras de la televisión decía sin asomo de pena: “Esos actores con poco trabajo y cara bonita, en el primer papel tienen su debut, su consagración y también su despedida”.

Aprovechó su contextura física para investigar el mercado de ropa para gordas y se dio cuenta de las pocas pasibilidades que había para ella. Por eso fundó su propia línea de vestidos de talla grande, actividad que siempre la desempeñó de forma paralela a la actuación, escenario en el que se le recordará por su grandeza, en toda la extensión de la palabra.

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