El latido enérgico de la danza

La temporada de Corea en Colombia trae la obra '¿Me dejarías cambiar tu nombre?', de la compañía de la reconocida coreógrafa Ahn Eun-me.

Seis bailarines, de diferentes nacionalidades, seres humanos antes que mujeres u hombres, se encuentran y se chocan a través de sus culturas en medio de un colorido escenario donde se corren los husos horarios, la geografía se intercambia y las mentes se liberan de los estereotipos por medio del movimiento. La obra ¿Me dejarías cambiar tu nombre? es dirigida por la coreógrafa Ahn Eun-me, una de las figuras icónicas de la escena artística coreana.

¿Por qué a la audiencia se le pregunta si quiere cambiar su nombre? Eun-me quiere plantearles a los espectadores la posibilidad de qué pasaría si cambiaran de nombre como una alegoría de cambiar la vida. “Desde que se nace, uno sigue un trayecto que a la larga es muy difícil de cambiar. Es preguntarnos, preguntarles sobre un cambio de panorama y energía”, asegura la coreógrafa. La búsqueda de un estilo de vida es una de sus premisas y una de sus aproximaciones a la danza. Confiesa que no puede juzgar qué es bueno o qué es malo, pero sus exploraciones son precisamente plantear qué puede ser bueno para los seres humanos. “Es captar esa idea y dársela a la audiencia para preguntarnos y respondernos y así dar una posible respuesta”.

El color ha sido una característica importante en sus creaciones, en especial en esta, porque Eun-me cree en la energía del azul, del amarillo o del rojo por su propia belleza y por su relación con la vida. “Cada cultura tiene sus colores que generan diferentes energías, dinámicas y aproximaciones a la vida. En mi país el sol es muy fuerte, el color es muy brillante en cada estación, lo que lo hace un poder de la naturaleza. Los colores en mi pieza son brillantes, cada color tiene su propia energía y al ponerlos juntos crean una nueva”.

Los vestidos de los bailarines funcionan como una extensión del cuerpo y del lenguaje. En esta pieza, la ropa es stretch y esa capacidad de estirarse crea un lenguaje en sí y genera varios imaginarios con el movimiento.

Desde temprana edad Ahn Eun-me se formó en la danza coreana tradicional y posteriormente la empezó a combinar con la danza contemporánea occidental, producto de sus estudios en la universidad neoyorquina Tisch School of The Arts. “Oriente y Occidente se encontraron hace rato. Estudié en la cultura occidental y llevaba la tradición en mi cuerpo. Lo tradicional está intrínseco en nuestros lenguajes y en nuestros movimientos. A los 19 años, cuando creé mis primeras piezas, estos dos mundos se mezclaron y ahora es natural”, asegura. Sus trabajos, además de estar llenos de color, también los atraviesan el humor y la sensualidad evocados en unos cuerpos que saben liberarse de las fronteras o de las restricciones del lenguaje creando nuevas posibilidades.

Entre cigarrillos y charlas, la coreógrafa coreana Ahn Eun-me se fue convirtiendo en la gran amiga de la fallecida maestra alemana de la danza teatro Pina Bausch. Hubo información errada de que llegó a trabajar con ella y algunos titulares la etiquetan como la Bausch coreana por su cercanía con la danza teatro. Sin embargo, lo que realmente existió fue una intensa amistad en la que Bausch conoció Seúl y se acercó a Corea, y en la que Eun-me se impregnó de su energía y concentración por el trabajo y de su pasión por la vida y la gente. “Más allá de estrechar manos, estrechábamos nuestros corazones”, confiesa Eun-me, quien está en Bogotá para dar a conocer un poco de su arte escénico.

 Del 26 al 29 de agosto. Jueves a viernes: 8:30 p.m. Sábado: 6:00 p.m. y 8:00 p.m. Domingo: 6:00 p.m. Boletas: Platea y luneta, $70.000. Balcón, $35.000. www.tuboleta.com o www.teatronacional.com.co.

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