"Man Ray, un mago del arte" en el Museo del Banco de la República

Por primera vez viene a América Latina una retrospectiva de 200 obras del artista norteamericano.

Fotógrafo, fundador del dadaísmo en Nueva York, cineasta, pintor, escultor, publicista y antes de llegar a todas éstas, bailarín. La versatilidad de oficios de Emmanuel Rudzitsky (Filadelfia, 1890-París, 1976), su nombre antes de llamarse Man Ray, fueron tantos y desarrollados con tanta creatividad que el título de “renacentista del siglo XX” le va como un vestido hecho a medida. Es así como lo define Marisa Oropesa, curadora de la muestra que llegará a Colombia desde el 13 de octubre hasta el 15 de febrero en el Museo de Arte del Banco de la República. Oropesa, que admite su admiración visceral por este artista, habló sobre la muestra.

Usted ha dicho que Man Ray fue un renacentista de nuestro tiempo, ¿qué significa esto para el arte del siglo XX?

A él se le conoce mucho más como fotógrafo, pero Man Ray trabajó todas las formas de arte: escribió guiones de cine, hizo películas, creó técnicas de fotografía sin cámara y las solarizaciones, que comparten de radiografía y fotografía normales.

En esta muestra lo importante es que se ve su pintura, de la que no hay mucho. Por ejemplo, fue el primero en trabajar el dripping, que es la técnica que desarrolló Jackson Pollock 25 años después. Tiene una escultura de ganchos de ropa que inspira la obra de Calder, también dos décadas antes. Además están muchos de sus ready-mades más importantes. Por su creatividad e ingenio, es el artista más importante del siglo XX, pues fue pionero en corrientes que aún siguen en desarrollo, como el arte conceptual.

La figura femenina fue fuente de inspiración para Man Ray. ¿Su relación con las mujeres era tan compleja como la de Picasso?

La mujer, por desgracia, en el mundo del arte, y menos mal esto ha terminado, era sólo inspiradora, musa y modelo. En esta generación termina ese rol único, aunque sigue inspirando. Mujeres como Meret Oppenheim, además de ser modelo y amante de Picasso y de Man Ray, fue artista. Lo mismo Kiki de Montparnasse. Las relaciones entre ellos eran definitivamente tormentosas y pasionales, pero aunque Kiki era una artista menor, en el MOMA hay varias esculturas importantes de Meret Oppenheim, entre ellas Desayuno con piel.

¿A qué períodos pertenece esta obra? ¿Forma parte de una colección particular o son varias?

Esta obra es una retrospectiva que muestra un poco de todo, pues lo importante es que se vea su versatilidad. Es en principio parte de una colección privada, aunque hay un par de obras que son parte de otra colección.

¿Qué fue lo más importante a la hora de hacer la curaduría de esta muestra?

Pues creo que la pasión y ese hilo conductor que tiene que existir entre el artista y el curador. Yo adoro a Man Ray. Si lo ofenden, casi me ofenden a mí, conozco su vida tanto como la mía.

A pesar de ser norteamericano, los franceses reclaman a Man Ray casi como a uno de ellos, ¿qué había realmente de francés en este artista?

Curiosamente hay una paradoja, pues Duchamp hizo el trayecto contrario, era francés pero Estados Unidos fue más generoso que Francia, lo contrario con Man Ray. En el caso de Man Ray la influencia francesa fue muy importante porque llegó muy joven como fotógrafo de moda, pero al poco tiempo ya había sido integrado a ese grupo de artistas que hizo el arte de entre guerras en París. Y no era sólo un fotógrafo, pues cuando hacía los trabajos de Coco Chanel, detrás había un Brancusi o un Picasso. Entre ellos hubo muchas colaboraciones, eran como una hermandad. Hay una obra en esta muestra que son las manos de una modelo pintadas por Picasso y fotografiadas por Man Ray, uno de los muchos ejemplos de obras hechas en colaboración. Este era un gran momento en el que los artistas no tenían tecnología para trabajar, entonces había más humanidad. Cada vez que se vendía un cuadro disfrutaban y celebraban la “joie de vivre”.

¿Hay alguna forma de arte en la que Man Ray haya hecho un trabajo desafortunado?

Digamos que como fotógrafo no se ha superado. Como artista, tal vez hubo otros más importantes, pero él fue un gran innovador de todo lo que vendría después. Él inventa una forma con Duchamp del arte conceptual y del ready made que luego se han desarrollado. Los artistas hoy siguen bebiendo de una fuente de hace casi 100 años, pues los primeros trabajos son de 1916. Fue un mago del arte.

Esta muestra es posible gracias al apoyo de El Espectador, Caracol, la Embajada de los Estados Unidos, la Embajada de Francia, Mottif y el Hotel Lancaster House.

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