Un clásico violín joven

Este artista es el invitado al preámbulo del V Cartagena Festival Internacional de Música.

El repaso de las escalas musicales nunca fue su fuerte. Por eso, mientras sus compañeros se dedicaban a la ejecución perfecta de cada nota, James Ehnes le tomaba el gusto a la música desde el arte y no desde la técnica. Lo aprendió de Francis Chaplin, a quien nunca pudo ver como colega, sino como maestro pues murió cuando Ehnes apenas tenía 17 años. De la mano de ese ‘tío cercano’ logró encontrar las obras que más lo inspiraban y pudo desarrollar esa extraña habilidad de emplear el sonido para solucionar aquellas imperfecciones de la técnica.

El resultado del ejercicio ha sido tal que en la actualidad James Ehnes pertenece al selecto grupo de violinistas cotizados de la escena clásica. Su nombre se baraja en los festivales más importantes y aunque el instrumento que toca, un Stradivarius ‘Marsick’ de 1715, se roba buena parte de las miradas y muchos de los comentarios de la prensa especializada en los países que visita, el músico prefiere hablar de su experiencia, de su vida y de la música, en lugar de concentrarse en el valor económico y cultural del ‘artefacto’ que lo ha acompañado a lo largo de los últimos años.

“No tengo ninguna estricta rutina antes de iniciar un concierto. Para mí, la preparación más importante es el trabajo diario, cada semana y cada año. Si yo siento qué quiero hacer exactamente con la música, entonces sé que estoy listo. Hay muchas variables en mi carrera, con retrasos de vuelos, así que creo es mejor no estar atado a un ritual previo”, dice este canadiense, que todavía no tiene muy claro por qué optó por el violín si en su casa se escuchaban grandes obras orquestales en las que no sobresalía ningún instrumento.

Antes de cumplir diez años, James Ehnes ya había ganado el Gran Premio en Cuerdas de Canadá, pero este galardón significó únicamente la oportunidad de compararse con los demás músicos y, en ese escenario, se sintió capaz de ser el mejor en su actividad. Tuvo buenos maestros, visualizó sus metas y luego de varias jornadas de preparación, comenzó a ser una figura visible en el ambiente de la clásica, tanto que desde 2007 es miembro de la Sociedad Real de Canadá.

“En el mundo clásico hay un gran número de músicos y lo interesante no está en las similitudes entre los músicos, sino en nuestras diferencias. Estoy seguro de que sentimos que la forma en la que cada uno interpreta es la correcta, pero a la vez tocamos de forma muy diferente. Creo que debemos darnos cuenta de que para tener presentaciones exitosas es necesario explorar las diferentes aristas de la música”, afirma James Ehnes, quien está en Colombia para interpretar la Sonata No. 1 de Schumann, el Concierto para Violín de Bach y la Sonata No. 9 de Beethoven, piezas, sin duda, más complejas que una escala.

 Cali: Viernes 3 de septiembre, Conservatorio Antonio María Valencia. Bogotá: Sábado 4 de septiembre, Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango. Domingo 5 de septiembre, Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional. Informes: www.cartagenamusifestival.com.

 

últimas noticias

Teatro por un huevo

La reinvención artística del Espacio Odeón