La vida secreta de Marilyn Monroe

Una biografía más se adentra en la vida de la rubia de plata. El misterio de su muerte no está resuelto, sin embargo detalles reveladores son contados por personas cercanas a la actriz.

Han pasado casi cinco décadas después de su muerte. Cada vez hay más personas que no la vieron en una película, que no fueron sus testigos en la televisión cuando le cantó el Happy Birthday al presidente J.F. Kennedy y que no tienen en su imaginario más que postales de calendario de la rubia que naciera bajo el nombre de Norma Jeane. Sin embargo, basta con que un libro susurre su nombre para que en cuestión de días suba las escaleras de las estanterías y se convierta un best seller.

Una biografía más de la rubia de plata, Marilyn Monroe, ha saltado al mercado. La vida secreta de Marilyn Monroe fue publicada en Estados Unidos en 2009 y llegó traducida a Colombia y a toda Latinoamérica por la editorial Norma hace unos meses. Ninguna biografía, aunque lo prometa, resolverá el misterio de su muerte. Ninguna. Tampoco esta del célebre biógrafo de personalidades de Hollywood J. Randy Taraborrelli.

Aunque el enigma no esté resuelto, el libro se vende con creces en Estados Unidos. Quizá, como lo admite Hugo Chaparro, crítico de cine y autor también de una biografía de Marilyn, la gente lo que quiere es justamente seguir a la pesquisa de este rompecabezas aún sin resolver. “Marilyn Monroe siempre será un best seller porque los misterios sin solución mantienen la intriga del lector, que siempre está esperando preguntarse al final de su historia, intensa, esplendorosa y desgraciada: por qué murió y quién la mató. La muerte, la fama y el escándalo son los tres chiflados del periodismo que enloquecen hasta el delirio al lector”, explica Chaparro.

Los grandes estudiosos de Marilyn, los que guardan con pesadumbre sus películas Some like it hot (1959) y The Misfits (1961), esos que ya han leído la biografía de Donald Spoto o la exhaustiva indagación de Bárbara Leaming, tildarán a este voluminoso libro de 583 páginas de frío e instrumental. Para los que pocas páginas han recorrido sobre la estrella y tienen tan sólo en su memoria el perfil escrito por Truman Capote en su libro Música para Camaleones, esta biografía parecerá sin remedio escueta, fragmentada, con unos personajes que poco nos dejan saber de su interior y su carácter. Sin embargo, lo que expertos y amateurs reconocerán, más allá de la discusión del tono, es que el libro cuenta con testimonio de viva voz,  declaraciones de personas allegadas a Marilyn Monroe que revelan nuevos detalles de su vida.

“Taraborrelli hizo antes la biografía de Michael Jackson y ahí fue fácil darse cuenta de que era un autor muy interesante en esos temas, porque se ha dedicado a hacer biografías de celebridades, documentadas y bien contadas. En este libro hace una investigación con las demás biografías, pero también hace entrevistas y en especial revela al papá de Marilyn, que era hasta ahora un misterio. Taraborrelli cree tener evidencias documentales suficientes para declarar quién es su padre, e incluso habla con el hijo de este señor que ya tiene 86 años”, explica el editor de no ficción de Norma, Luis Fernando Páez.

Taraborrelli inicia su larga indagación sobre la vida de Norma Jeane desde su abuela, Della Monroe. El viaje en el tiempo tiene dos intenciones: por un lado, mostrar cómo desde pequeña Norma Jeane tuvo que sobrellevar el rechazo y saberse una niña abandonada que sobreviviría al amparo de Ida Bolender, una madre sustituta que vivía en su barrio. Por otro lado, la profunda investigación en su infancia busca encontrar pistas para la esquizofrenia que sufría. El acecho de voces internas que hablaban y atormentaban es heredado de una abuela y una madre, Gladys Pearl Monroe, locas. Es de hecho la locura de la madre, que es testigo de su vida siempre desde un manicomio, una de las grandes pesadumbres de la actriz.

En su niñez se rastrea también cómo esa pequeña de ojos azules y pelo plata encontró en su belleza un refugio para sobrevivir. “Por esta época empezó a reconocer el valor de su belleza… Comenzó a crear un personaje que la gente no solamente querría sino que, además, adoraría, sería un proceso que empezaría a los 13 años y continuaría hasta el final de su vida, a los 36 años”, cuenta Taraborrelli en los primeros capítulos de su libro.

Norma Jeane estudió sólo hasta décimo grado, se casó en 1942, a los 16 años, con el millonario James Dougherty. Se divorció luego en 1946, justo el mismo año en el que empezó a soñar con tener un futuro en Hollywood. Su primer casting lo hizo en los estudios 20th Century Fox para la película Mother Wore Things y fue ahí donde a Norma Jeane la bautizaron Marilyn Monroe.

“Marilyn por el nombre de la actriz de Broadway de la década de 1920, Marilyn Miller, con la que le encontraban un gran parecido. Su amigo, el entrenador de actores Michael Shaw recuerda al respecto: ‘Cuando el estudio le cambió el nombre, ella lo aceptó pero sin que le pareciera fantástico. A mí me dijo: «Yo ni siquiera sé cómo se escribe Marilyn, ¿tú crees que se escriba con i?»’”, cuenta Taraborrelli en un pie de página.

Que el beisbolista Joe Dimaggio, su segundo esposo, la golpeaba es un secreto suficientemente divulgado, pero los intríngulis del divorcio y la forma como Sinatra la consoló y como ella intentó salvarlo de una sostenida impotencia causada por el divorcio de Ava Gardner son quizá detalles en los que ahonda el escritor norteamericano desmontando algunos rumores.

Su relación con el dramaturgo Arthur Miller es, según Taraborrelli, el detonante para que Marilyn ingrese a los archivos del FBI y es también la razón para que se convierta al judaísmo. “Mucha gente lo ignoraba, pero Marilyn tomó un curso acelerado de judaísmo que le permitió contraer matrimonio dentro de esa fe”.

En 1957 Marilyn perdió un hijo, en 1961 intentó suicidarse, lo que la llevó a estar recluida en un manicomio. “Los médicos habían accedido a sus solicitudes de somníferos nuevos y más potentes (...). Aunque sabían perfectamente cuán peligroso era eso. Siempre aparecían médicos dispuestos a ayudarla a olvidar”, cita Taraborrelli a Arthur Miller.

Convertida ya en una gran estrella y siendo íntima amiga de Pat Kennedy —hermana de John Fitzgerald y Robert Bobby—, la tristeza y la inestabilidad seguirían acompañando a la pálida estrella. “Toda la vida me la he pasado representando a Marilyn Monroe… He tratado de hacer algo mejor y cuando lo logro, resulta que estoy haciendo una imitación de mí misma”, recuerda Taraborrelli que Monroe le confesó al director de Niagara, Henry Hathaway.

Que su supuesta cita con Bobby Kennedy no fue más que una cena familiar, que  aunque se podría intuir que Monroe estaba alterada por su cita con J.F. Kennedy el 24 de marzo de 1962, éste no era más que un día loco de su vida loca y todos los enredos que llevaron a los Kennedy a formar parte de “la pesadilla de Marilyn”, son quizá las anécdotas más reveladoras de los últimos capítulos del libro, en dónde además se indaga en los partes médicos y en las cartas “nunca antes publicadas” que se enviaron después de su muerte el 5 de agosto de 1962.

Después de saber los detalles de su desgraciada vida, el misterio de su muerte, como ya se había anticipado, no se resolverá, y el crítico Hugo Chaparro sin siquiera echarle un vistazo a La vida secreta de Marilyn Monroe es capaz de sacar la conclusión más certera que pueda tener cualquier lector de este libro: “La vida de Marilyn Monroe, en su episodio final, seguirá siendo un laberinto sin salida, como lo es la identidad del asesino que conocemos como Jack el Destripador, o de los participantes en el complot para asesinar a John F. Kennedy: ¿quien resuelve el enigma? Nadie. Cada libro que se publique tratará de hacerlo sin lograrlo, pero como en el filme de Hitchcock, todos quedaremos al final con La sombra de una duda”.

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