El sonido blanco de la Motown

Con 'Going Back', un álbum dedicado al soul, reaparece este reconocido artista inglés.

Estaba escondido detrás de la batería. Allí estaba siempre. Era su guarida secreta y al mismo tiempo su lugar favorito desde que sus padres, en un acto desesperando y sin pensar en la salud de sus oídos y la de sus vecinos, le regalaron ese instrumento en una Navidad. Phil Collins tenía cinco años cuando se encontró de frente con la batería y de inmediato supo que sería suya y que la podía tratar a los golpes.

Los impactos cada vez fueron menos burdos, más profesionales. Con ese conocimiento en su cabeza y la habilidad en sus manos se enfrentó a la exploración del soul y en plena década de los 60 se adentró en el material discográfico del sello Motown, casi de dedicación exclusiva a la divulgación de la música negra. Así transcurrió su adolescencia hasta que visitó a Peter Gabriel, entonces líder de Genesis, quien convocó audiciones en la sala de su casa para buscar a un guitarrista y a un baterista. Por supuesto, el baterista era Phil Collins. Se quedó con la vacante y durante unos cinco años le dio a la banda inglesa un aire un poco más comercial, algo alejado de las complejidades armónicas de Gabriel.

En 1975, el líder de Genesis se hizo a un lado para cumplir sus sueños solistas y Collins asumió el mando de una nave consolidada gracias al impulso ajeno. En ese momento, el artista inglés comenzó a cumplir doble agenda: una como figura emblemática de Génesis y la otra relacionada con la realización de proyectos personales. En los dos escenarios logró destacarse y consiguió vender más de cien millones de ejemplares de sus discos como solista y otro tanto con la agrupación.

“Nunca pensaba en mí como un adicto al trabajo. Solía trabajar sin parar, porque no podía creer en mi suerte. Que fuera capaz de hacer todas esas cosas que amaba, era imposible para mí. Por eso estaba en todas partes y puede ver por qué debió ser molesto para algunas personas. Ahora soy capaz de hacer todo eso y también tengo tiempo para disfrutar de mis pasiones y de mi nuevo disco Going Back”, dice Phil Collins, quien estuvo oficialmente con el grupo hasta 1996.

Entre sus haberes, el inglés tiene un Premio Oscar y un Grammy en la categoría de Mejor Canción, con Two Hearts, banda sonora de la película El robo del siglo (1988). Once años más tarde repitió estatuilla con Tarzán.

El nuevo milenio le trajo receso a Collins y después de elaborar la banda sonora de Hermano oso y algunos álbumes compilatorios, se anunció su retiro radical de la música debido a complicaciones en sus vértebras cervicales. Por fortuna no dejó de ser sino un rumor y en 2010 el artista regresó al arte sonoro y a sus orígenes publicando un registro dedicado al soul, lo que no hacía desde 1982, cuando asumió la tarea de ‘modernizar’ algunos clásicos del grupo Supremes. En la producción discográfica Going Back se incluyen temas como Papa Was A Rolling Stones, de los Temptations; Going To a Go-Go, de The Miracles;Do I Love You, de las Ronettes; Standing In The Shadows Of Love, de Four Tops, y Where Has My Love Gone, de Stevie Wonder, entre otras piezas emblemáticas del sonido tradicional del sello Motown, una pasión que, seguro, Phil Collins descubrió allí... detrás de la batería.

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