La cima del cine turco

Yesim Tabak fue invitada a la capital para ser la presidenta del jurado de la competencia internacional del Festival de Cine de Bogotá.

Lleva alrededor de 11 años en la crítica de cine. Su columna del diario Sabah, uno de los principales en Turquía, la publica dos veces en la semana y desde ahí les da prioridad a los proyectos independientes más que al sello Hollywood.

Yesim Tabak viaja por el mundo viendo cine. El Festival de Toronto y la Berlinale alemana, por ejemplo, siempre están agendados en su calendario, además de otros más pequeños en Europa. Sin embargo, esta es su primera vez en Bogotá, donde está como presidenta del jurado de la competencia internacional del festival, que tiene este año a Turquía como huésped de honor.

Para entender el contexto de la cinemetografía, Tabak explica que durante la época de los años 60 y 70 el cine turco estaba en su apogeo comercial y alrededor de 300 películas se producían al año. Después del golpe de Estado en 1980 hubo un gran silencio en el séptimo arte, que se mantuvo hasta mitad de los años 90. A partir de ese punto los cineastas con una mirada más artística y arriesgada empezaron a surgir. Son el tipo de artistas que escriben sus propios guiones y los dirigen. Uno de los pioneros y representantes de esta generación es Nuri Bilge Ceylan, reconocido por haber obtenido varios de los más importantes premios, como el de Gran Jurado y Mejor Actor en el Festival de Cannes con su película Distant (Distante) y en 2008 ganó el galardón a Mejor Director, en el mismo festival, por su largometraje Three Monkeys (Tres monos). Un año después ya no estaba en competencia, sino desde el estrado como jurado. Otro director que le ha traído orgullo artístico al país es Semih Kaplanoglu, quien ganó este año el Oso de Oro, del Festival de Berlín, con su película Honey. En el Festival de Venecia tampoco se quedaron atrás. El joven cineasta Seren Yüce se ganó el León del Futuro con su cinta Majority.

Sin duda, en los últimos cinco años la cinematografía turca ha demostrado madurez consiguiendo algunos de los premios significativos de los festivales más importantes en el mundo. Turquía está viviendo un momento muy emocionante y quizá nunca se había oído tanto de este país en este campo. “En los últimos tiempos los festivales de muchas partes del mundo, como el de Toronto, el de Polonia o el de Rotterdam han hecho grandes retrospectivas del cine turco. Estamos en el tiempo de los nuevos directores de nuestro país”, sostiene.

Si se entran en generalizaciones, Tabak afirma que muchas de las películas tienen un aspecto minimalista, contemplativo y  de pocos diálogos. En cuestión de temas se suelen  adentrar a explorar la tensión entre el campo y lo urbano para evidenciar el choque de culturas. Sin embargo, “se ha vuelto más difícil cobijar la producción cinematográfica turca con temas o similitudes, porque después de todo el éxito la gente ha empezado a hacer películas y a contar sus propias historias. Ya no podemos atribuirle un estilo particular”.

La selección de las películas turcas en el Festival de Cine de Bogotá cuenta con  nueve títulos, dentro de los cuales se mezclan producciones independientes y otras más comerciales. A Tabak le hubiera gustado ver otras cintas escogidas, pero es consciente de que conseguir los derechos y los filmes subtitulados es complicado.

Hasta el 7 de octubre se tendrá la oportunidad de acercarse a un pedazo de esta cinematografía que pocas veces llega a los circuitos comerciales.

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