El ángel de las ‘mulas’

En Jackson Heights, Nueva York, un hombre se encarga de mandarles a los colombianos los cuerpos de aquellos que han muerto en tierra extranjera con droga en su estómago.

Orlando Tobón actuó en la película María llena eres de gracia, pero no es actor. Colaboró en la creación de la historia de la cinta Paraíso Travel, pero no es guionista.

 Hoy, desde su oficina en Jackson Heights, Nueva York, produce Doña Blanca, una película con el respaldo de HBO, en la que actrices como Jennifer López han manifestado su interés por participar. “Estamos viendo la posibilidad de que Juanes haga la música del largometraje”, comenta Tobón. La cinta cuenta la historia de una reina de belleza colombiana que se enamora de un narcotraficante. Tiempo después la pareja debe trasladarse a Estados Unidos. Estando en ese país, el hombre es encarcelado y la vida de esta mujer se convierte en todo un drama.

 Y aunque pareciera más la vida de un cineasta, este antioqueño lo único que busca es demostrarle al mundo que el narcotráfico es un problema global, del que muchas jovencitas buenas y bonitas han sido víctimas.

Esta declaración le ha traído a este personaje muchos problemas. Incluso, hace algunas décadas, la misma colonia colombiana residente en Nueva York lo juzgaba por sus intenciones de ayudar a las familias de sus compatriotas que viajaban con droga en el estómago y morían una vez llegaban a Estados Unidos. Sin embargo, él sigue contándole al mundo lo que hace por las “mulas”.

Precisamente esa  visión sobre el tema lo tiene como participante en el  Festival Malpensante, donde vino a pasarla bien, pero a hablar mal del sistema carcelario estadounidense y de muchas otras cosas. “Yo puedo asegurar que el 60% de los colombianos que hoy están presos en las cárceles norteamericanas son inocentes. Lo digo porque ninguno de ellos tiene dinero para pagar un abogado, y muchos terminan en prisión por ser simplemente conocidos de grandes mafiosos que los ensucian en cualquier momento. La conspiración de la justicia norteamericana tiene presos a muchos colombianos”, comenta Orlando Tobón.

No sólo esto le preocupa, para él resulta fatídico que un colombiano muera en un  país que no le pertenece, y que por esta razón su cuerpo tenga que descansar para siempre en una fosa común. Como buen católico, Tobón piensa que todo ser humano debe estar preparado para la muerte y recibir cristiana sepultura. Es por eso que hace varios años se dio a la tarea de conseguir recursos para mandar a Colombia los cuerpos de las personas que morían con droga en su estómago una vez llegaban a Estados Unidos.

“Al principio no fue nada fácil, me tocó enfrentarme a la policía, que en ese entonces pensaban que yo era un ‘narco’ más, incluso la misma colonia colombiana no aprobaba mi labor. Además, eran tiempos cuando el solo hecho de ser colombiano ya era un delito. Pero yo trabajaba por mis coterráneos porque nadie más lo hacía, éramos una colonia de huérfanos”, agrega Orlando.

El dinero que utiliza para embarcar los cadáveres rumbo a Colombia lo consigue de diferentes formas. Una de ellas es la empresa Orlando Travels que montó en su barrio. En ella se ofrecen pasajes de avión a precios muy económicos y además se realizan declaraciones de renta y traducciones. Hace poco creó también un programa de prevención exequial para que cualquier colombiano “asegure” su muerte por sólo 4 dólares con 90 centavos. Su nuevo servicio ya tiene 3.000 afiliados. Y, además, hoy en día la colonia colombiana le ayuda a gestionar recursos, pues como él mismo afirma, “cuando uno llega a Estados Unidos, el corazón se vuelve más bondadoso”.

Orlando Tobón seguirá trabajando por aquellos que dejan este mundo sin darse cuenta del delito que están cometiendo, pues según él, “cuando una ‘mula’ muere, está pagando por la falta que cometió en vida, y sería el colmo que su familia en Colombia tuviera que pagar por esto”.

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