“El rap es una necesidad y nunca estará en crisis”

Talib Kweli, nacido en la ciudad de Nueva York en 1975, pertenece a la estirpe de raperos que priman la intelectualidad al dinero, el verso a la hormona, el gusto por la música a la pasión por la pasta.

Kweli, quien hace pocos días actuó en el festival Cultura Urbana de Madrid, cita que cubre todo el espectro de la expresión callejera de ascendencia negra y cuenta con otros cabezas de cartel como Epmd, Nach, Violadores del Verso y The Game.

El consolidado rapero presentará su más reciente producción discográfica, Eardrum. Desde la ‘capital del mundo’ responde al teléfono con desdén, dispuesto a tirar por los suelos las esperanzas que se podrían haber depositado en alguien cuyo apellido significa ‘verdadero’ en suajili y cuyo nombre se podría traducir con la palabra ‘buscador’ en árabe. A sus 32 años, es todavía hoy recordado como el hombre que marcó un hito en el devenir del hip-hop con Black Star, dúo de finales de los noventa junto a Mos Def, otro adalid de la autenticidad. Como Kweli, Def ha sabido negociar con pulso firme los vaivenes de un estilo que, con cada giro, parecía alejarse un poco más de sus preceptos originales. “Sé que han dicho que soy un rapero de raperos. No sé exactamente qué significa eso, pero suena bien”.

 “Sé que a la gente le gusta pensar que soy un tipo de aires intelectuales, pero a mí lo que me motiva de verdad es la música, la pasión, el comunicar lo que creo y lo que soy”, responde este hijo de profesora de inglés y catedrático de Sociología. “Durante un tiempo incluso estudié en Connecticut en una escuela de élite para blancos. Tal vez por eso tengo tanto tirón entre el público de ese color”, bromea.

Talib Kweli no es sólo un pionero de la rima. El rapero hizo historia aquel día de 2006 cuando decidió colgar Liberation, su anterior disco, en internet, recién grabado con el productor Madlib. Con ese gesto anticipó en más de un año lo que se vería como un posicionamiento revolucionario en artistas de la importancia de los rockeros de Radiohead. “Estaba en casa y pensé que ese álbum debía escucharlo todo el mundo. Y lo regalé. No se puede hacer con cualquier trabajo artístico, pero hay ocasiones en las que es necesario. Los tiempos cambian y nosotros, también”.

 La paradoja está en que este artista, que ha colaborado con músicos como Kanye West o diseñadores como Marc Ecko, es propietario de un sello bastante particular, Blacksmith. “Como empresario, debo decir que esto de dar los discos gratis no es la mejor idea, pero es que yo soy un jefe pésimo. La gente me pregunta si aprendí de los errores de la industria durante mi tiempo en las multinacionales —grabó para Geffen, sello de Nirvana o Guns N’ Roses—, y les respondo que nada”.

 A la eterna pregunta de si el hip-hop está en crisis, Kweli se remite a su trabajo y al de gente como Dr. Dre o Kanye West. “El hip-hop nunca estará en crisis. Nació de la necesidad, como todos los estilos de música negra, y se desarrolló con la competitividad. Mientras haya negros tratando de ser mejores que otros negros, no debemos temer nada”, concluye el rapero.

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