Nouvel, el mejor

Jean Nouvel, el arquitecto francés ganador del Premio Pritzker 2008, el más  significativo en arquitectura, vio cómo fue elegido su proyecto para dotar de una nueva identidad visual y urbanística al barrio de La Défense.

Este es centro de negocios de París, que celebra su 50º aniversario. Se trata de levantar un rascacielos de 301 metros que ha concebido como una sucesión de cubos superpuestos de 140.000 metros cuadrados y de utilización mixta.Es la segunda vez que recibe el encargo de proyectar un rascacielos para el mismo sector. A principios de los 90, su “torre sin fin” —una espiral de cristal que se enroscaba sobre sí misma hasta perderse entre las nubes— también fue reconocida como el mejor proyecto.En opinión de Nouvel, este barrio “puede ser la primera expresión de un nuevo eje de desarrollo para París sin ser su centro histórico”. El arquitecto hizo referencia, además, a la calidad de vida que ofrecerá a los apartamentos de 200 metros cuadrados “porque se podrá estar ahí sin sentirse detrás de un muro-pantalla”.

Las genialidades del ganador del Premio Pritzker 2008

Jean Nouvel, de 62 años, edificó en España la torre Agbar; en Barcelona, la ampliación del Museo Reina Sofía, en Madrid, y una urbanización en Ibiza. Entre sus obras más conocidas figuran la Fundación Cartier, el Instituto del Mundo Árabe (IMA) y el Museo del Quai Branly, en París, el Palacio de Justicia de Nantes, el Centro de Exposiciones y Congresos de Basilea, la Ópera de Lyon y varios complejos hoteleros en Estados Unidos y Japón.

Los detractores de Nouvel le reprochan el carácter excesivamente tecnológico de algunas de sus obras, demasiado costosas en lo relacionado con el mantenimiento y más frágiles de lo previsto. Por ejemplo, los canales electrónicos del Instituto del Mundo Árabe sólo funcionaron durante el primer año del inmueble, la fachada de la Ópera de Lyon ha sufrido deterioros considerables y sus viviendas sociales en Nimes han sido transformadas por los vecinos. Sin embargo, el arquitecto comentó en varias oportunidades que los problemas de la Ópera se le deben atribuir a defectos de responsabilidad de la constructora, mientras que la de las imperfecciones del IMA las hace recaer en un presupuesto de funcionamiento que, desde 1990, es de sólo el 50% del prometido. Con todo y estos cuestionamientos, Nouvel se alzó con el premio, por el que compitieron arquitectos como Daniel Libeskind, Norman Foster, Jacques Ferrier y Jean-Michel Wilmotte.

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