Pasión barroca

El francés expone en la galería Santa Fe: ‘Barroco: los caminos del nuevo mundo’, 20 años de trabajo en torno a la arquitectura e iconografía de la conquista española.

Ferrante Ferranti recuerda hoy, pasados más de 20 años, cómo el día que vio La misión, película dirigida por Roland Joffe en 1986 sobre una misión de padres jesuitas en Paraguay, apareció ante él un camino que habría de recorrer sin mirar atrás.

Era apenas un joven  arquitecto influenciado por el amor a la estética de los lugares y la fuerte ascendencia del catolicismo gracias a su origen siciliano. Ese recorrido, marcado por la estética de la religión en las colonias de América e India, está plasmado en la muestra ‘Barroco: los caminos del nuevo mundo’ que se inauguró anoche en la galería Santa Fe del Planetario distrital. 

“Me interesan el tema de la religión desde el punto de vista del sincretismo. Es decir, cómo lo católico se mezcla con otras corrientes espirituales tanto en América Latina como en la India, que fueron los dos destinos de los conquistadores y misioneros españoles y portugueses en tiempos de la contrarreforma”, explica Ferranti, mientras recorre la sala.

Pero también le interesa cómo el barroco, esa expresión artística, quedó plasmada en la idiosincrasia de los pueblos dominados. Así, más allá de las iglesias, los santos y el arte de la época, las fotografías de Ferranti muestran las diversas formas en las que se vive la Semana Santa, en lugares como Sevilla, caracterizada por su solemnidad, y con nuevos personajes como los diablos bolivianos.

La procesión

Al oír hablar al artista, que trasegó por territorios lejanos que fueron marcando una ruta tanto externa como interna, se establece su óptica fotográfica. “Hay fotografías que no habría podido hacer en un día. Hablo, por ejemplo, de esta imagen –dice señalando a un sacerdote que echa incienso alrededor de una cruz– que sólo logré después de muchos años de hacer retiros en el monasterio. En poco tiempo no habría obtenido la intimidad para llegar hasta aquí”.

La muestra propone un recorrido espacial y temporal. En la primera parte aparecen imágenes que evocan la salida de los navegantes a nuevos mundos; referentes de esas ciudades ricas en oro y plata y adonde llegaron: Oro Prieto en Brasil y Potosí en Bolivia; alusiones a Cristos asiáticos en Brasil, testigos de  cómo las piezas han viajado por el mundo adquiriendo rasgos de distintas culturas.

La segunda parte de la propuesta exhibe imágenes de la Pasión de Cristo, en la actualidad.

Finalmente, lo que el fotógrafo propone son las ruinas de grandes edificaciones que para él “no tienen una connotación negativa, pues  nos hablan del poder de la naturaleza”.  En todas las imágenes, sin embargo, está presente esa fuerte impronta cultural de la religión. La misma estética de la ciudad que conmovió a Ferranti el día que vio La misión y que lo trajo a Colombia: Cartagena de Indias. Su destino final en este viaje del cuerpo y del espíritu.

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