Súper Agente 86, todo un ícono

Con humor inteligente y otro que cae en lugares comunes, de todas formas, la risa no será escasa en esta comedia de acción, donde Steve Carell demuestra que hace parte de la nueva generación de grandes comediantes de Hollywood.

La genialidad de los comediantes de Hollywood reside muchas veces en que pueden tener las características de un comodín, y que si bien pueden hacer reír pueden también hacer llorar, mientras que un actor dramático raras veces podrá desempeñarse con gracia en la comedia.

Tom Hanks,  Adam Sandler, Jim Carrey, Bill Murray son ejemplos fehacientes de esta bipolaridad y, sin duda, Steve Carrell no será ajeno a esta característica. Por ahora más que llorar nos ha hecho reír con sus antepasados éxitos en el cine como Virgen a los 40   y Pequeña Miss Sunshine y en la serie de televisión The Office, donde ya va para la cuarta temporada. La genuinidad de Carell como cómico no sólo se basa en sus interpretaciones y en su capacidad de improvisación, sino que fuera de la pantalla grande es realmente divertido y posee un inteligente sentido del humor.

Además de tener la capacidad de burlarse de sí mismo y de la vida, posee esa humildad que tienen aquellos quienes no se han creído el cuento de las estrellas. Carell llegó a una reunión en los estudios Warner Bros con su hoja de vida y foto esperando hacer la audición como todos los demás mortales para obtener el papel protagónico del Súper Agente 86. Para su gran sorpresa, llegó a una sala de conferencias donde estaban todos los ejecutivos para anunciarle que el rol era suyo. “En ese momento mi cabeza explotó de felicidad. Fue un momento muy surrealista”, dice aún asombrado recordando el episodio.

Es inevitable comparar la actuación de Carell con la del actor original Don Adams, interpretando a Maxwell Smart. La verdad, no tiene nada que envidiarle, cada uno lo hace muy bien con estilo propio y Carell supo tomar la esencia del personaje. De hecho, el actor asegura que intentó distanciarse porque no encontraba una manera de hacerlo mejor que Adams y que además lo suyo no era hacer una versión o personificación sino tomar su propio rumbo.

En efecto, esta fue la política que adoptaron el director y los productores y, según uno de ellos, Charles Roven, “la intención no era recrear el programa, sino actualizarlo, hacerlo funcionar en nuestro tiempo con una perspectiva moderna, y con escenas de acción que no sólo sirvieran para acentuar las risas, sino que fueran dignas de cualquier película de suspenso o policial. Queríamos traer este mundo de súper espías a una nueva era, en la escala y con la perspectiva que verdaderamente merece la pantalla grande”. La película tiene mucha acción, tal vez demasiada para quienes esperen encontrar la misma onda que la serie original.

La historia base sigue siendo la misma. Maxwell Smart pertenece a la agencia gubernamental secreta de ‘recontraespionaje’ Control y debe luchar contra los planes criminales de la organización Kaos. En la película, la misión de desbaratar uno de los planes destructivos le será encargada al agente 86 y a la agente 99, interpretada por Anne Hathaway.

Desde el principio hubo una química inmediata entre estos dos actores, y de hecho algunas de las improvisaciones que surgieron durante los ensayos fueron tomadas por el guionista. Hathaway ya no viste de Prada, ahora es  una mezcla de Coco Chanel y una versión graciosa de una chica Bond. Fundir acción con glamour no fue tan difícil para la actriz, pues dice que el entrenamiento en zapatos de tacón alto lo tuvo en El diablo viste de Prada.

La parodia y las críticas  tanto en la serie como en la película se dirigen al gobierno; antes era para la Guerra Fría y Vietnam, ahora para la CIA y Bush. “Creo que lo mejor de vivir en un país como éste es tener la libertad de expresión. Contamos con programas de televisión como The daily show que se burlan del gobierno, de la sociedad y de los líderes”, opinó Carell.

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