Arte a partir de héroes y villanos

La propuesta de este Álvaro Barrios parte de los cómics.

La infancia alegre y currambera en Barranquilla, los ‘paquitos’ de entonces que hoy llamamos cómics y una beca para estudiar en Roma, son algunos de  los elementos que marcaron la obra del maestro Álvaro Barrios.

Nacido en Cartagena, Barrios llegó muy niño a la carnavalera Barranquilla, donde aún hoy reside y donde alimenta su vida con la espontaneidad de sus habitantes.

De ese puerto abierto al mundo zarpó muy joven gracias a un concurso en el que ganó una beca para estudiar en Roma. Ahí aprendió sobre la belleza clásica de aquella plaza en el Vaticano, la de San Pedro, que los sacerdotes de su colegio habían definido como la más grande del mundo. “En mi imaginación de muchacho yo había pintado la Plaza de San Pedro diferente. Eso me dejó un poco impactado”. No obstante, aquellos fueron años necesarios en su formación.

De regreso a Colombia, Barrios se desarrolló en una generación de grandes talentos como un artista pop que seguía la vanguardia del arte y que, con ideas revolucionarias, conquistaría hasta el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). “La primera vez Nueva York me pareció sucio y feo, luego entendí que la belleza radica en la mentalidad de su gente. Si hubiera que mostrarle el mundo a un extraterrestre, yo lo llevaría a esa ciudad”.

Con una idea novedosa y a la vez contestataria, Barrios convenció a la directora de grabados del importante museo de Nueva York. Desde mediados de los 80, con deseos de que su obra llegara a todos los públicos, el artista propuso publicar en un periódico una de sus obras con su firma plasmada en algunos ejemplares. Estos ‘grabados populares’, como los llamó, se volvieron un hecho artístico de gran importancia que despertó el interés del MOMA, de tal manera que en 2006 adquirió su colección, que había viajado a la Bienal de San Juan como un paquete de “periódicos viejos”.

Lo efímero y perecedero del periódico contrasta con la búsqueda de inmortalidad del arte, y el hecho de que aparezca en un periódico de distribución masiva va en contravía de la exclusividad de las obras de arte. Todos estos aspectos convirtieron el hecho artístico de Barrios en una pieza de museo.

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