Criaturas entre letras y sangre

El cineasta Guillermo del Toro se estrena como escritor con una novela que recrea a Nueva York infestada de vampiros.

Fito Páez se aventuró a hacer una película, Paul Auster decidió ser director de cine, Woody Allen escribe cuentos y sátiras en The New Yorker y Guillermo Arriaga escribió novelas antes de llegar a sus Amores perros. No debería entonces sorprender a nadie que el director mexicano Guillermo del Toro, la mente detrás de las películas El laberinto del fauno  y Hell Boy Iy II  lance Nocturna, su primera novela de más de 500 páginas sobre vampiros. ¿O sí?, ¿aún deberíamos sorprendernos de que el cine y la literatura crucen tan frecuentemente sus umbrales?, ¿debería aún extrañarnos el hecho de que alguien que triunfa en un medio tenga la certeza de que triunfará en todos los otros campos que desee experimentar?

Ante la noticia de que el creador de mundos fantásticos en el celuloide escribiría una novela junto con Chuck Hogan, el autor de best sellers como The Killing Moon y Prince of Thieves, muchos críticos saltaron a decir que el libro no era más que un ejemplo típico de estas épocas de pop en donde el ansia por producir entretenimiento en todas sus facetas no da tregua, “un nuevo truco del marketing”, cuestionaron otros. Sin embargo, Guillermo del Toro, con su apariencia siempre bonachona y graciosa, defendió su obra: “He escrito toda mi vida, quizá más de 17 guiones y miles de historias cortas, sin contar el libro de análisis sobre Hitchcock (Espasa, 2009) que empecé desde mis años universitarios”, le dijo Del Toro a Pablo Álvarez, directivo de Suma de Letras (editorial encargada de publicar Nocturna), en entrevista exclusiva para Latinoamérica. “En cuanto a Hogan, uno de mis escritores favoritos, hicimos un ejercicio muy interesante, cada uno tomó unos capítulos, él llegaba con personajes y yo con nombres para esos personajes. Lo necesitaba a él para no seguir desbordándome en estas fantasías”, agregó el cineasta en una entrevista radial en los Estados Unidos.

Del Toro siempre va con su libretica bajo el brazo anotando lo que se le ocurre, escribiéndolo todo, eso lo saben los que han trabajado con él, y aunque eso no es garantía de que sea versado en los difíciles artes de la novela, los pequeños y espontáneos texticos son evidencia de que este libro se venía cocinando hace más de 15 años. “Dedicado a todos los monstruos de mi habitación infantil: espero que nunca me dejen solo”, profesa la dedicatoria del libro como conjurando por fin ese pacto hecho desde niño de que algún día los sacaría del armario para llevarlos a un libro.

Pero aunque el pacto parece genuino, a pesar de que parezca certera su afirmación de que se sintió “más libre escribiendo novelas que guiones”, y aun cuando tiene en su biblioteca más de 14.000 ejemplares de novelas fantásticas de donde de seguro pueden salir personajes tanto para películas o libros, las fórmulas del marketing parecen seguir acechando el nacimiento de su primera novela.

Nocturna es la primera entrega de la Trilogía de la Oscuridad y se adentra en toda la mitología vampírica, tema que después de todo el revolcón que Stephanie Meyer ha provocado con su saga de Crepúsculo, no parece más que la continuación de la onda editorial del momento. “Mis vampiros son distintos”, replica Del Toro ante la crítica, y añade: “Cuando era un niño me encantaba leer historias de vampiros, pero verdaderas historias tenebrosas, no esta versión romántica, lánguida en donde hombres jóvenes chupan el cuello de gente bella. Me encantan las verdaderas historias horripilantes de los ‘no muertos’ y todo el efecto aterrador de un cadáver animado que se perdió tras la muerte”, explica el cineasta.

Sus vampiros, en efecto, no están sobrecogidos por un rol seductor, son desagradables, no usan esmoquin, ni van a la opera, son seres verdaderamente oscuros que están más bien apegados a los antiquísimos relatos de la tradición oral de Europa del Este, sólo que esta vez emergen en la mitad de Time Square, en calles que cualquier transeúnte o turista en Nueva York reconocería. “Traté de que Nocturna se desarrollara en paisajes urbanos que todos conocemos: una gasolinera, un sótano de un edificio, una comisaría de policía, una sala, una cocina, un dormitorio. Todas las escenas pasan en lugares donde normalmente nos sentimos seguros y en cada una de ellas trato de describir cómo es violada y rota esa sensación de seguridad y también intento describir con todo el detalle cómo son los sentimientos de estos vampiros mientras se alimentan de sangre, es casi doloroso leerlo, así el lector experimentará el horror y la repugnancia de las víctimas de la novela”, explica Del Toro.

Con una prominencia de diálogos, con una narrativa muy cinematográfica que hace rica la descripción y ágil la lectura y con una estructura más cerca a la de escenas que a la de capítulos, esta novela, como si fuera un guión, pero muchos más libre, recrea sin duda imágenes aterradoras de una Manhattan que ha sido infestada por un virus, cuyo síntoma es una profunda sed sólo saciada por la sangre.

A la final, serán los lectores (que encontrarán el libro desde el 12 de agosto en la Feria Internacional del Libro de Bogotá) los que decidirán darle a esta novela un lugar junto a las bellas obras cinematográficas en las que Guillermo del Toro recreó monstruos fantásticos o más bien darle un espaldarazo para que continúe por la exitosa senda del cine.

 

últimas noticias