“Me interesa la esencia en la danza”

El bailarín colombiano Jorge Puerta, de la compañía de Pina Bausch, dictará un taller en Colombia junto a su esposa Ruth Amarante.

Hace un mes el mundo se conmocionó con la muerte de uno de los íconos de la danza contemporánea. La desaparición de Pina Bausch llenó titulares en todo el planeta, pues su trabajo fue un punto de inflexión en el desarrollo de un arte que se expresa a través del cuerpo, pero que refleja los pliegues del ser.

En el obituario publicado en El Espectador, el director de la Escuela del Cuerpo, Álvaro Restrepo, habló de Jorge Puerta, de 35 años, uno de los colombianos que más lejos ha llegado en este exclusivo y exigente medio que es la danza contemporánea, pues forma parte desde hace más de una década de la compañía Tanztheater Wuppertal que dirigió Pina Bausch hasta el último de sus días.

Puerta, nacido en Bogotá, volverá a Colombia -por primera vez en 13 años -   a dictar un taller junto a su esposa Ruth Amarante (bailarina también de la compañía) en el marco del Festival de Danza  Impulsos que organiza el Teatro Nacional y la compañía L’Éxplose. El Espectador lo entrevistó.

Por lo general los bailarines se forman desde muy niños, pero usted empezó de manera tardía. ¿Cómo llegó a la danza?

Nunca soñé con ser bailarín, esto se planteó cuando salí del colegio y tuve que decidir qué hacer con mi vida, en el colegio había bailado pero entre amigos, nada profesional. Tampoco fue una cosa de familia porque mi madre también descubrió la danza tarde, ya pasados los 40, aunque mis padres con el teatro y mi hermano con la música siempre han estado cerca del arte. Entonces entré a la recién creada ASAB (Academia superior de artes de Bogotá) y duré sólo tres meses porque entre Álvaro Restrepo, que la dirigían, y Marie France Delieuvin nos llevaron a dos estudiantes a hacer audiciones a la Escuela de Danza Contemporánea de Angers (Francia) y ahí estuve dos años.

¿Cómo llegó a la compañía de Pina Bausch?

Al final del año en Angers hubo audiciones en París de la compañía de Pina Bausch, ella me dijo que me faltaba algo de formación, entonces estuve algunos meses en la escuela Folkwangschule en Essen, donde estudió Pina y donde enseñaba y después entré a la compañía.

¿La danza de Pina Bausch, que se conoce como Danza Teatro, era muy diferente a lo que hasta ese momento había hecho en Angers y en Colombia?

No se trata exactamente de que el tipo de danza sea distinto. Es más bien otra forma de estar en el escenario, esa es una de las grandes diferencias del trabajo de Bausch.

Algunos críticos comentaban que los últimos trabajos de Bausch, como ‘Bamboo blues’, en el que usted baila, volvían a la danza pura de sus inicios, dejando de lado el trabajo más teatral.

Mmm... (duda sobre las palabras exactas) No sé si se puede decir “danza pura”, pero en algún sentido es cierto. Pina nos hacía bailar más sobre el escenario, pero siempre las coreografías estaban construidas con otras cosas además de pasos de danza.

¿Cuál fue la mayor enseñanza que le dejó Pina Bausch?

Es muy difícil en este momento responder eso. Son muchas cosas, y de pronto no es importante que yo diga algo en particular. Era muy callada y tímida. Pocas personas he conocido tan esenciales y con su sensibilidad. Y bueno, a mí me dio todo lo que soy como bailarín profesional, me formé con ella.

¿La muerte de Pina fue una sorpresa para ustedes, ella estaba aún muy cerca de la compañía?

Claro, fue muy sorpresivo. Ella estuvo muy activa hasta el último momento. Nueve días antes de su muerte fue el estreno de la última pieza y ahí estuvo con nosotros.


¿Cómo ha sido su relación con Colombia, ha estado cerca de los procesos que se han dado en estos años?

La verdad no. No he podido regresar al país desde hace 13 años, pues el trabajo con la compañía es muy comprometedor y por razones familiares tampoco, pues mi esposa es brasileña y mis padres viven fuera de Colombia, así que  no he vuelto. Lo cierto es que sólo hasta hace un año me empecé a interesar en cosas distintas a mi trabajo como bailarín, a mirar para afuera, a pensar en la coreografía. Así que por eso acepté la invitación de Tino Fernández y tengo muchas expectativas de lo que vamos a hacer durante el Festival Impulsos y de ver qué pasa en la danza en Colombia.

¿Cree que su carrera estará encaminada a la coreografía?

No sé, digamos que por ahora sólo quiero intentarlo.

¿Qué va a pasar con la compañía tras la muerte de Pina Bausch?

Por ahora está claro que vamos a continuar con el trabajo. Sé que para el gobierno alemán es muy importante mantenerla, pues ella era la representante de la cultura de este país, pero hay muchas cosas que están por definirse, claramente. Lo importante es seguir y mantener el nivel.

¿Cómo es el taller que usted y Ruth van a hacer en Bogotá?

Bueno, lo primero es que Ruth es una gran bailarina, está hace mucho más tiempo que yo en la compañía. Ella se va a encargar de algunos aspectos técnicos que fue sobre los que Pina construyó mucho de su trabajo. Yo me encargaré más de creación del movimiento. Vamos a ver si funciona el trabajo para que los bailarines logren hacer solos y trabajos en compañía a partir de aspectos más personales. El taller está dirigido a bailarines, pero no me interesa que la técnica sea perfecta, buscamos algo más.

En este sentido, ¿qué es la danza para usted?

Sin ponernos a filosofar, porque podría estar aquí toda la vida, puedo decir que lo importante de la danza es lo esencial, no es sólo la técnica, sino lo que el bailarín tiene dentro y entrega de sí, algo más personal.

¿Usted es consciente de que es uno de los bailarines colombianos que más lejos ha llegado y esto nos hace muy orgullosos?

La verdad no, como yo la vivo, mi vida es bastante normal. Yo no me he dado cuenta de eso y creo que no quisiera darme cuenta, me pone un poco nervioso.

El interprete, un creador

Taller en la Factoría L’Explose. ‘El interprete,  un creador’.Fecha: del 3 al 7 de agosto. 6 horas diarias. Cupo: 25 personas. Es un taller para bailarines profesionales. Costo $380.000

Ruth Amarante es brasileña y forma parte de la compañía de Pina Bausch hace 17 años. En entrevista al diario ‘Clarín’, de Chile, contó un poco de su experiencia en la compañía junto a Pina Basuch. “Todos teníamos que aportar algo; Pina nos hacía preguntas que podían responderse en total libertad, hablando, con movimientos o con lo que quisiéramos”, recuerda.

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