Juan Gallo, un eterno creativo

Reconocido asesor de imagen, el administrador y socio de Alcuadrado Galería falleció esta semana en Bogotá.

Con Alcuadrado, Juan y su esposa crearon una forma distinta de exponer el arte en espacios no convencionales.

Las despedidas son difíciles, más aún cuando tienen un carácter definitivo. Decirle adiós a Juan Hernando Gallo resulta especialmente doloroso, porque no se puede dejar de pensar en la angustia que lo atormentó durante sus últimos días, en la frustración de no haber sabido reconocerla y de no haber podido hacer nada por mitigarla. Hay momentos oscuros en la vida del hombre que lo llevan a tomar determinaciones respetables porque son la última reafirmación de la libertad.

Tuve la suerte de conocerlo cuando era un niño. Me vienen a la mente su risa, las frases ingenuas, las constantes expresiones de afecto y, lo más sorprendente, algunas frases verdaderamente poéticas dirigidas a la paciente monjita que cuidaba de él y sus hermanos. También pasé por su lado cuando era una adolescente que preludiaba con gracia el encanto que lo caracterizaría en la vida. Si me pidieran que definiera a Juan Hernando Gallo con una sola palabra, diría que fue una persona encantadora. CaAApaz de seducir con la apostura y con el trato a grandes y chicos por igual, a sus colegas, a parientes y amigos.

Dueño de una simpatía incomparable, se desempeñó con éxito como asesor de imagen de grandes empresas nacionales y extranjeras, de personajes de la vida nacional y de talla internacional, especialmente en Inglaterra, donde tenía un amplio grupo de amigos tan sofisticados y cosmopolitas como él. Para Juan Hernando, el trabajo con la imagen era algo que desarrollaba de manera natural. En última instancia, se trataba de que aquellas compañías, aquellas personas, tuvieran unas cualidades qué el mismo ostentaba; alguien capaz de presentarle al mundo un exterior armonioso, en correspondencia con una rica vida interior, cargada de fuerza y optimismo.

Durante los últimos años, Juan Hernando había incursionado como galerista en el mundo del arte. Es en calidad de tal como artistas y curadores recordarán al entusiasta socio de la galería Alcuadrado, una novedosa manera de dar a conocer la obra plástica de conocidos creadores en ambientes siempre cambiantes, especialmente pensados para cada muestra.

Lo recordaré lleno de optimismo, versátil y elegante. Por todo lo que fue, Juan Hernando Gallo merece que se le regale un adiós con una sonrisa tan sincera como la suya.

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