“No creo en buenos ni en malos”

La periodista Patricia Lara lanza su segunda novela, ‘Hilo de sangre azul’, que será presentada a las 7:00 p.m. por Laura Restrepo.

Cómo en la alta sociedad colombiana conviven líderes políticos, fiscales, narcotraficantes y empresarios muy de cerca los unos de los otros, y cómo muchas veces se mezclan sus intereses en actividades lícitas y otras no tanto, fueron los puntos de partida de Patricia Lara para escribir Hilo de sangre azul, una novela que retrata de manera mordaz a los vecinos de un edificio en el que está representado lo mejor y lo peor del país.

Su mirada de periodista inquisitiva y curiosa está presente en la historia que se lanza hoy con el sello La otra orilla, de Editorial Norma.

La historia toma muchos hechos cercanos de la actualidad. Hay, además, una referencia a Lucho Garzón como el ‘hijo de la portera’, personaje que está en el libro. ¿Esta historia es ficción o es realidad?

Es difícil que una historia de ficción no sea basada en la realidad de lo que uno ha visto, soñado, odiado, está ahí; pero no hay ningún personaje “de la vida real”. El tema de Lucho es que tenía la idea del edificio, pero me faltaba un hilo conductor. Un día conversando con él me contó su historia como hijo de la portera de un edificio y cómo terminó conociendo todos los secretos de los habitantes. Su experiencia me sirvió para crear mi personaje, pero esa no es su historia.

Aunque esta no es su primera novela, su oficio principal es el periodismo, ¿cómo alejarse de éste para hacer ficción?

Todas las novelas son de alguna manera periodismo. Además, es difícil dejar el oficio, como decía Virginia Wolf, escribo autobiografías. Hay una cosa que me costó mucho y fue desprenderme de los datos periodísticos que van cargando de información innecesaria. Hubo un proceso de depuración de esos datos excesivos que uno suele dar.

¿Cómo hace para no meter sus juicios en la historia, especialmente con un tema de como el de las pirámides?

Lo primero es que el libro fue escrito antes de que estallara el escándalo de las pirámides; pero tampoco me interesan los juicios. No creo que haya buenos ni malos. Por ejemplo, Mujeres en la guerra muestra la verdad de cada quien, y este libro es igual en ese sentido.

¿Con qué oficio se queda, novelista o periodista?

Quisiera dedicarme a la ficción, estoy fascinada con la ficción por la posibilidad que tiene de explorar el interior. Hice psicoanálisis muchos años y, aunque acabé, siempre salen aspectos de Patricia al escribir, tanto en Amor enemigo como en Hilo de sangre azul, es una sorpresa todos los días.

¿Y la política?

Fui candidata con Carlos Gaviria, porque creía y creo que se necesita una presencia fuerte que le demuestre a Uribe que no es el único dueño de la finca y porque Gaviria me merece mucho respeto. Además, me dio la posibilidad de hacer una inmersión de dos meses en la realidad colombiana, pero mi proyecto es literario. Quiero hacer por lo menos tres novelas más y no deseo que se me vaya la vida en tanta cosa.

¿Su próximo proyecto es una obra de teatro basada en una historia real?

Sí. A finales de 2006, en una entrevista, Álvaro Araújo mencionó por la radio que el país no sabía que el día en que las Farc mataron a Consuelo Araújo había una pareja compuesta por Rodolfo Araújo, hermano de la víctima, y Elsa Palmera, hermana de Simón Trinidad. Ahí vi una obra de teatro, cómo habría sido para esa pareja conocer esa noticia. No conocía a nadie de Valledupar, a través de María Consuelo Araújo conocí a Alonso Sánchez, quien escribió Líbranos del bien. Luego llegué a Elsa y a Rodolfo, y comenzamos Sánchez Baute y yo a trabajar en esta obra de teatro que ya casi está lista y refleja cómo en este país hay una guerra entre primos y cómo ellos han sido capaces de sostener una pareja en medio de una situación tan difícil.

 

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