A escena y sin telones

El Parque Nacional es el escenario de este encuentro artístico al aire libre que llega a su séptima versión.

La misión del teatro callejero es convertir los espacios grises y opacos de las zonas urbanas en escenarios llenos de color y magia. Y, poco a poco, los artistas que se han comprometido con esta compleja labor están logrando su cometido. Es por eso que ahora el público respeta más a los actores de calle y en este momento hay dramaturgia diseñada exclusivamente para el desarrollo de estas propuestas al aire libre.

El teatro de calle es otra forma de ver la ciudad y de entender la cotidianidad de sus habitantes. Su apuesta principal es la de conquistar a un público que no asiste con regularidad a los espectáculos de sala, que vive en la periferia y que, muchas veces, no tiene facilidades económicas para adquirir una boleta.

“Hace 14 años el teatro callejero empezaba a germinar en Colombia. Nosotros fuimos pioneros en el país de esas manifestaciones en espacios abiertos, porque con el Teatro Taller de Colombia llevamos 34 años de labores y nos dimos cuenta de que hacía falta un espacio para confrontar ideas”, comenta Jorge Vargas, cofundador del Festival Internacional de Teatro Callejero, quien recuerda que durante la celebración de los 25 años de su grupo aparecieron más de 20 compañías internacionales, lo que motivó la realización del primer encuentro de actividades escénicas al aire libre en Bogotá.

Con siete versiones de este festival internacional, el teatro callejero colombiano ha adquirido una conciencia para asumir el reto de hacer arte en un espacio abierto en el que muchos fenómenos pueden afectar el desarrollo del espectáculo. Por eso se trata de un tipo de teatro no verbal, con muchas imágenes, máscaras y colores, acompañadas por música alegre y expresiva.

“Los grupos que han venido a las versiones pasadas se han encargado de divulgar el buen nombre del Festival en el exterior. Nos llegan propuestas de todo lado, incluso algunos formatos demasiado grandes que no estamos en la capacidad económica de invitar, aunque siempre pensamos en lo mejor para el público”, manifiesta Jorge Vargas, quien asegura que este año llegaron compañías procedentes de 12 países.

La parte pedagógica es otro componente importante, por lo que hay talleres de malabares y acrobacias con el circo de Francia, charlas didácticas sobre técnica clown a cargo de los ingleses y muestras de danza contemporánea de México. El Ministerio de Cultura, Iberoescena y la Orquesta Filarmónica de Bogotá hacen posible este evento, cuya sede es el Parque Nacional, el escenario en el que surgió el teatro callejero en la capital.

www.teatrotallerdecolombia.com.

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