El ajedrez de la muerte

En ‘El miedo a la oscuridad’ se habla del limbo espiritual que sufren aquellos que tienen seres desaparecidos.

Esta novela empieza con una desesperada diatriba. Es el llanto escrito de una amante que a lo largo de diez páginas de histerias e historias no respira, no le da a su creador ni siquiera la posibilidad de un punto ni una coma. “… y ahora tú te sales con la tuya, todos los hombres matan lo que más quieren, ahora tienes que ventilar lo nuestro con ese libraco… nunca me imaginé que terminaras siendo un boquisuelto escupiendo nuestras verdades a medias”.

Luego la novela del escritor y dramaturgo caleño Sandro Romero (Cali, 1959) le dará las pistas al lector para saber que aquella chica es Lucy Wagner. Su amante, Daniel Vasco, un hombre que antes que un desgraciado es, sobre todo, un desaparecido.

El miedo a la oscuridad  ,  (Alfaguara), es una novela polifónica que habla de cómo la extraña desaparición del cineasta Daniel Vasco transforma la vida de varias personas. “Es sobre la tragedia de los hombres que desaparecen. Quiero decir, sobre las consecuencias en los seres humanos a los que se les desaparecen sus seres queridos sin encontrar explicación alguna”, explica Romero, y añade: “La desaparición de un hombre no sólo implica la muerte de éste, sino también la de los que lo rodean. En el caso de mi texto podemos decir que los muertos fuimos cinco, porque los cuatro personajes eje de la historia (Daniel Vasco, Miranda, el hijo de ambos, Lucy Wagner, y el quinto, el autor) terminan, de alguna manera, destruidos”.

Este viaje escritural que persigue a lo largo de varias generaciones la tragedia de Daniel Vasco, quien vagabundea por La Candelaria, en Bogotá, y abre la puerta de bares en Cali, que recuerda en ocasiones las letras de George Harrison y las líricas de Leonard Cohen se desatan gracias a que un día el hijo de Daniel encuentra Apocalipsis, un texto inédito, desconocido, que escribió su padre y en el que cree puede encontrar claves que le den alguna explicación a su desaparición. “Desde el secuestro hasta el asesinato, desde la desaparición voluntaria hasta la huida involuntaria, todo se ha considerado en el caso de mi padre. Aunque ya estamos acostumbrados a la idea de su ausencia, a su lento y prolongado fallecimiento, todavía no admito el hecho de que pasen los años y mi papá no exista en el mundo”, dice este hijo.

A través de 264 páginas, Sandro Romero construye una novela erudita, con recurrentes alusiones al cine y con una fina arquitectura, una historia que retrata con detalle una de las más terribles situaciones por las que puede pasar el alma humana. “Y no solamente el alma (que, por estos días, dudo mucho que exista), sino también el cuerpo, la calma, la felicidad. Esa especie de limbo espiritual en el que se sumergen los seres que padecen el infierno de la desaparición es, en el fondo, el tema central de El miedo a la oscuridad”, concluye el escritor.

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