Filadelfia se reimprime

Con la dirección artística de José Roca, se lleva a cabo la primera edición de esta trienal de gráfica y arte.

En 2005 los miembros de Philadelphia Print Collaborative (PPC), un colectivo de expertos en grabado de esta ciudad, tomaron la decisión de convertir su grupo de trabajo con grabadores y artistas locales en una gran muestra internacional en la que el arte de la impresión, la repetición y la gráfica en sus varias formas se volvieran protagonistas.

Decidieron que sería un evento cuatrienal y abrieron una convocatoria para escoger a un director artístico. Entre las muchas propuestas estaba la de José Ignacio Roca, curador y director de exposiciones temporales  de la Luis Ángel Arango durante 10 años, quien se lanzó con una idea arriesgada y más conceptual, pues “planteaba de entrada una ampliación del campo del grabado. Llevaba por título The Graphic Unconscious (El inconsciente gráfico) y mostraba que muchas prácticas contemporáneas en medios como pintura, video, escultura y performance tienen en su núcleo ideas o procesos asociados con el campo de la gráfica, como la multiplicidad, la repetición, la accesibilidad, la diseminación, la impronta, lo procesual”, comenta Roca, quien tras haber sido seleccionado escogió un grupo de cinco curadores locales con quienes recorrió el mundo los tres años posteriores en busca de lo más representativo e innovador del arte relacionado con los procesos gráficos, ya fuera en la forma como en el contenido.

En el evento, financiado por mecenazgos privados y becas, se fueron involucrando las entidades artísticas más representativas de la ciudad. Con 40 participantes de 18 países en la exposición central y más de 350 artistas en las exposiciones paralelas realizadas por casi la totalidad de los museos e instituciones culturales de Filadelfia, ‘Philagrafika’ se posicionó como la muestra más grande asociada con artes gráficas en el continente.

En esta gran trienal, pues se decidió hacer cada tres años, artistas latinoamericanos como la brasileña Regina Silveira, los colombianos Óscar Muñoz y Miler Lagos, el colectivo Eloísa Cartonera de Argentina y el puertorriqueño Pepón Osorio, alternan con representantes de otras partes del mundo como el austriaco Julius Deutschbauer, el norteamericano Virgil Marti o el camerunés Barthelemy Toguo. Todos con trabajos artísticos que en el procedimiento o en el concepto retoman los elementos de la gráfica e incluso la cuestionan.

Es el caso del caleño Óscar Muñoz, cuyo trabajo —explica Roca— “es pionero en la utilización de los procesos de grabado en relación con la inestabilidad de la imagen: hace serigrafía sobre agua, y estos autorretratos (conocidos como la serie de ‘Narcisos’) flotan en la superficie del agua, variando con la vibración y la evaporación, una obra en constante mutación y cambio, un retrato inasible y cambiante”. Fue así como lo escogieron, no sólo por su gran trayectoria en el arte contemporáneo, sino por ser “un ejemplo paradigmático de un proceso tradicional llevado a una dimensión conceptual y procesual inexplorada”. Un ejemplo de cómo los conceptos y los procedimientos se reinventan y, por ende, reimprimen.

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