La verbenáutica del Systema

Esta agrupación barranquillera mezcla ritmos folclóricos con sonidos urbanos.

El principio es la verbena: esa costumbre de cruzar orígenes, culturas y cantos ancestrales. Es un ejercicio de síntesis, acaso la forma en que varias tradiciones se vinculan unas a otras a partir de una herencia común. Pero el principio es, también, Bienvenidos, la pieza que abre Systema Solar, un disco que parece redefinir el significado de la palabra mestizaje.

El colectivo homónimo (El Systema, como lo abrevian) es un paisaje híbrido. El primer reflejo tiene que ver con la diversidad de sus integrantes: desde los géneros electrónicos y las artes plásticas, hasta la idea del folclor. “Nos une el gusto por la música colombiana, esa conciencia de la diversidad”, dice Wálter Hernández, líder y voz del grupo.

El procedimiento para encontrar un hilo conductor entre ellos no fue complejo. “Nosotros dijimos: tú qué tienes, tú qué tienes y en esa reunión fue saliendo la espontaneidad de construir nuevas canciones”, confiesa Hernández. Pero fue la espontaneidad y también una formación atípica, pues es un compendio de singularidades: la voz de John Primera, el aporte rítmico de Daniboom, las texturas sonoras de DJ Corpas, los acentos del percusionista Kike Urrola y la imaginación visual de la VJ belga Vanessa Gocksch.

“El folclor ya no se toma como una pieza de museo”, dice Hernández. “Todas esas músicas urbanas y ancestrales están conectadas, no hay que forzarlas, ellas tienen naturalezas dispuestas a dialogar”, habla de un lenguaje unitario, que se enriquece a partir de las diferencias, con una etiqueta que además de próxima es también la más personal: “La verbenáutica”.

“Somos navegantes de la verbena”, afirma. La verbena, además de ser el principio, es también una fiesta popular del Caribe colombiano. “Si tú vas al centro de Barranquilla y buscas un compilado de verbena, vas a encontrar géneros como soul, funk, sukus, cumbia, guaracha; vas a tener un compilado de 130 temas que son casi 130 géneros”, explica. La aproximación de El Systema es casi una arqueología musical. Y aunque el objetivo sigue siendo el mismo (que la gente goce), los matices empiezan a variar.

Porque el otro hilo conductor es la canción a partir del hip hop. Habría que dejar de lado las palabras “crítica”, “función” y “social”, y pensar en la riqueza poética de letras escritas en la calle. “Son comentarios de nuestras vivencias”, anticipa Hernández. Esas lecturas tocan heridas que todavía están abiertas (el desplazamiento forzado) y problemas de la tortuosa cotidianidad de un país. Pero no lo hacen con solemnidad ni panfleto, sino con ironía y elegancia. “En el grupo hay un trabajo de resignificación”, dice.

Porque el contexto de las nuevas músicas colombianas no es del todo típico. Al menos no en Barranquilla, a donde llegaron al poco tiempo de haber comenzado el proyecto. Ese gesto de resistencia cultural era una forma de volver a las raíces. “Teníamos que conectarnos con ese clima, con esa vivencia”, afirma Hernández. Algunas de esas cosas (o quizá todas) estaban en Barranquilla, ciudad que les ha funcionado como centro de operaciones y en la que grabaron su primer video, Bienvenidos.

Pero el contexto es también una generación de músicos (Bomba Stereo, Pernett) con los que El Systema coincide. “Sentíamos que teníamos algo que decir y la forma era mezclando los contextos en los que hemos crecido”, afirma Hernández. Esos contextos son calles, lugares (Turbaco, Caracas, Bélgica), pero sobre todo la fuerza de un espíritu que va más allá del gentilicio y que les ha permitido crear una obra que de seguro trascenderá en el tiempo.

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